El partido que se negó a terminar: Inglaterra sobrevivió a la furia francesa y se quedó con el tercer puesto

Hay partidos que entregan un resultado. Otros dejan una historia. Inglaterra y Francia escribieron una de esas que parecen escaparse de cualquier libreto.

Durante 45 minutos, el conjunto inglés fue una máquina de precisión. Cada avance encontraba un espacio, cada recuperación terminaba cerca del arco rival. Cuando el árbitro señaló el descanso, el marcador mostraba un impensado 4 a 0. Bukayo Saka había golpeado dos veces, mientras Declan Rice y Ezri Konsa completaban una actuación que parecía sentenciar el encuentro antes de tiempo.

Pero el fútbol tiene una forma particular de desafiar las certezas.

Francia regresó del vestuario con el orgullo intacto y comenzó a derrumbar, una por una, las seguridades inglesas. Kylian Mbappé apareció dos veces para encender la esperanza y Bradley Barcola convirtió el cuarto de hora final en un ejercicio de incertidumbre. De pronto, el 4-0 era apenas un 4-3 y el partido había cambiado de dueño sin modificar el marcador.

Cuando el empate parecía acercarse, Inglaterra encontró la serenidad que había perdido. Saka volvió a aparecer en el momento justo para firmar su triplete y Jude Bellingham terminó de inclinar una balanza que todavía reservaba un último movimiento con el descuento de Ousmane Dembélé.

El 6 a 4 final fue mucho más que un marcador exuberante. Fue un partido de impulsos, de cambios de ánimo y de equipos que nunca dejaron de atacar. Inglaterra levantó el tercer puesto del Mundial 2026 después de resistir la reacción de una Francia que convirtió una derrota inapelable en una amenaza real hasta los últimos minutos.

Hay encuentros que se recuerdan por el campeón. Otros permanecen en la memoria porque durante noventa minutos demostraron que el fútbol siempre encuentra una manera de sorprender.

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