OSE en Carmelo: una red que pierde cuatro de cada diez litros

Según información remitida por OSE ante un pedido de acceso a la información pública, el sistema de Carmelo produjo 1.697.600 metros cúbicos de agua entre febrero de 2025 y febrero de 2026. De ese total, 698.680 metros cúbicos figuran como pérdidas de agua. En el mismo período, OSE facturó 974.650 metros cúbicos.

Fotografía de tanques de OSE en Carmelo. Foto: Carmelo Portal.

La información surge de los cuadros de balance de agua, planillas comerciales y respuestas administrativas enviadas por OSE en el expediente 522/2026, tramitado a partir de una solicitud de acceso a la información pública. La resolución R.P.S.G. N.º 205/2026 accedió al pedido y dispuso remitir la información disponible sobre facturación estimada en Carmelo.

El dato central es claro: en Carmelo, la red de OSE sigue registrando un nivel alto de agua no aprovechada comercialmente. En el balance anual más reciente incluido en los archivos, correspondiente al período febrero de 2025 a febrero de 2026, el sistema elevó a distribución 1.697.600 metros cúbicos. De ellos, 21.850 metros cúbicos fueron exportados hacia Cerro Carmelo, por lo que el agua disponible para Carmelo quedó en 1.675.750 metros cúbicos.

Sobre ese volumen disponible, OSE facturó 974.650 metros cúbicos y registró 698.680 metros cúbicos como pérdidas de agua. Eso representa el 41,7% del agua disponible. Dicho de otra forma: de cada 100 litros disponibles en la red de Carmelo, unos 42 no llegaron a transformarse en consumo facturado regular.

La cifra no es un hecho aislado de un solo año. En el acumulado febrero de 2023 a febrero de 2026, el cuadro de balance de Carmelo muestra 4.891.440 metros cúbicos elevados a distribución, 4.831.060 metros cúbicos disponibles luego de descontar lo exportado a Cerro Carmelo, 2.781.620 metros cúbicos facturados y 2.044.600 metros cúbicos registrados como pérdidas de agua. El indicador de pérdidas para ese período fue 42,3%.

Qué significa “perder agua”

En los documentos de OSE aparece el concepto de Agua No Contabilizada, o ANC. El organismo explica que ese concepto se compone de pérdidas físicas, producidas por fugas en los sistemas, y pérdidas aparentes, originadas en consumos no facturados por fraudes o mediciones no exactas.

Para un lector común, esto significa que no toda el agua “perdida” es necesariamente una fuga visible en una calle. Puede haber agua que se pierde por roturas, por problemas de presión, por conexiones, por medidores que no registran bien, por errores de datos o por consumos no autorizados. Pero en los cuadros de balance enviados para Carmelo varias subcategorías aparecen como “Dato No Disponible”, por lo que no es posible saber, con esos archivos, cuánto corresponde a fugas físicas y cuánto a pérdidas aparentes.

Ese es uno de los puntos relevantes del informe: OSE informa el volumen global de pérdida, pero no entrega una apertura suficiente para identificar con precisión dónde está el mayor problema.

Cómo funciona el sistema en Carmelo

El esquema básico es este: OSE produce o eleva agua a la red de Carmelo, una parte se exporta a Cerro Carmelo, otra queda disponible para la distribución local y una parte termina facturada a los usuarios.

En el período 2025-2026, Carmelo exportó 21.850 metros cúbicos hacia Cerro Carmelo. Cerro Carmelo tiene su propio balance: en ese período registró 33.250 metros cúbicos de agua disponible, 24.620 metros cúbicos facturados y 8.630 metros cúbicos de pérdidas, con un indicador de pérdida de 26%.

La escala, sin embargo, es muy distinta. El problema mayor por volumen está en Carmelo: las pérdidas del último balance anual equivalen a unos 1.900 metros cúbicos por día.

Las facturas estimadas

La otra parte importante del informe refiere a la medición y facturación. OSE informó que en Carmelo se emitieron facturas con lecturas reales y con consumos estimados. También aclaró que la información disponible está consolidada por período y modalidad de lectura, y que no surge un registro independiente de “servicios afectados” distinto de la cantidad de facturas emitidas.

La planilla mensual de “Estimaciones por Código – Fuente O3” cubre de mayo de 2024 a mayo de 2026. Si se toman los últimos 24 meses cerrados de esa planilla, de junio de 2024 a mayo de 2026, aparecen 223.886 facturas o registros: 201.817 con lectura real y 22.069 con lectura estimada. Eso equivale al 9,86% del total.

El dato más llamativo está en mayo de 2026. Ese mes se registraron 9.521 facturas o servicios en la planilla: 3.819 con lectura real y 5.702 estimadas. Es decir, casi seis de cada diez fueron estimadas. La causa dominante fue el código “Falta de Dotación/Feriados”, asociado a 5.428 estimaciones ese mes.

También hubo otros meses con niveles altos: abril de 2026 registró 1.465 estimaciones, el 15,38% del total; enero de 2026 tuvo 1.222, el 12,88%; y marzo de 2025 llegó a 930, casi el 10%.

Sin el pico de mayo de 2026, el porcentaje de facturas estimadas en los otros 23 meses baja a 7,64%. Eso muestra que el problema no se distribuye de manera pareja: hay meses en los que la estimación se dispara.

Por qué no se lee un medidor

OSE explicó que las estimaciones se asocian a códigos operativos que identifican lo ocurrido al momento de tomar la lectura. Entre las causas previstas por la reglamentación aparecen la imposibilidad de acceso al medidor, averías, medidores parados o invertidos, deficiencias en el registro de lectura, conexiones directas, lecturas no coherentes u otras situaciones que impiden obtener una lectura efectiva.

En los 24 meses analizados, las principales causas de estimación fueron:

Falta de Dotación/Feriados: 7.126 estimaciones, el 32,3% del total estimado.

Predio cerrado sin acceso al medidor: 5.667 estimaciones, el 25,7%.

Servicio cortado: 2.692 estimaciones, el 12,2%.

Medidor tapado: 2.111 estimaciones, el 9,6%.

Servicio sin medidor: 1.469 estimaciones, el 6,7%.

Perro impide acceso: 1.118 estimaciones, el 5,1%.

Esfera empañada: 1.105 estimaciones, el 5%.

El punto más sensible es la categoría “Falta de Dotación/Feriados”. La planilla une en un mismo código dos causas distintas: falta de personal y feriados. Por eso no permite saber cuánto corresponde a una y cuánto a otra. Pero sí permite ver que esa categoría fue decisiva en el salto de estimaciones de 2026.

Cómo calcula OSE una factura estimada

OSE sostiene que la facturación estimada está prevista en los artículos 56 y 57 de su Reglamento de Tarifas y Facturación. Según la respuesta, cuando no hay lectura real se atribuye un consumo al suministro tomando antecedentes históricos. Los criterios incluyen los últimos doce meses de consumo, tres meses del mismo período del año anterior, el último mes registrado, el mismo mes del año anterior o un consumo estándar asociado al segmento correspondiente.

El organismo también informó que, cuando luego se obtiene una lectura real, corresponde aplicar ajustes automáticos para regularizar lo facturado sobre la base de estimaciones. Esos ajustes buscan corregir el cálculo según el consumo real registrado.

En términos simples: OSE puede cobrar una estimación cuando no logró leer el medidor, pero esa estimación debería corregirse cuando aparece una lectura real posterior. El problema para el usuario es que, mientras tanto, debe entender una factura que no siempre refleja una medición directa de su consumo.

Reclamos y gestiones

La planilla de actividades vinculadas a consumos muestra 1.364 gestiones entre junio de 2024 y mayo de 2026. La mayoría corresponde a “Alto Consumo”: 1.011 registros, el 74,1% del total. Le siguen “Error de Lectura”, con 168 casos; “Otros Ajustes de Facturación”, con 48; “Error de Tarifa”, con 48; y “Error en Estimación”, con 35.

El resumen final de la planilla marca como resueltos 1.077 casos de alto consumo, 179 de error de lectura, 35 de error en estimación y una denuncia de toma. Sin embargo, los archivos no entregan una discriminación completa por aceptados, rechazados, pendientes ni casos que derivaron en refacturación, tal como había sido solicitado.

Ese punto también es relevante: hay datos sobre gestiones, pero no una trazabilidad clara para saber cuántas terminaron con corrección de factura, cuántas fueron rechazadas o cuántas siguieron pendientes.

Lecturas tercerizadas y controles

OSE informó que en Carmelo las tareas de lectura de medidores y otras actividades comerciales y operativas son realizadas por personal suministrado por una Agencia de Empleo Privada, en el marco de la Licitación Pública N.º 25.493. Según la respuesta, ese personal actúa bajo supervisión, directivas y evaluación de responsables de OSE. El pedido vigente se inició el 8 de junio de 2026 y tiene un plazo de 18 meses.

El informe agrega que OSE ejerce controles sobre esas prestaciones, incluyendo supervisión operativa, control de calidad, verificación de obligaciones contractuales, penalidades, ejecución de garantías y eventual rescisión contractual. También señala que el tratamiento de la información queda sujeto a compromisos de confidencialidad.

Lo que no aparece identificado en los archivos analizados es el nombre de la empresa adjudicataria de esa contratación. Por eso no corresponde incluirlo sin otro respaldo documental.

Qué debería preocupar

El primer punto es el volumen de pérdidas. Carmelo tiene una red que, en los balances entregados, pierde alrededor del 42% del agua disponible. Aunque el indicador bajó levemente entre el balance 2023-2024 y el 2025-2026, sigue siendo alto: 43,2% en el primer período anual, 42,3% en el segundo y 41,7% en el último.

El segundo punto es la falta de detalle. OSE explica que las pérdidas pueden ser físicas o aparentes, pero los cuadros no permiten separar cuánto corresponde a fugas, cuánto a medición incorrecta, cuánto a datos de facturación o cuánto a consumos no autorizados.

El tercer punto es la facturación estimada. En la mayor parte del período, las estimaciones se mantienen por debajo del 10%, pero en 2026 aparecen saltos importantes. Mayo de 2026 es el caso más claro: 5.702 facturas estimadas, casi el 60% del total de ese mes.

El cuarto punto es la información al usuario. Si una factura se calcula sin lectura real, el vecino necesita saber por qué ocurrió, cómo se estimó el consumo, cuándo se corrige y qué hacer si el cobro no coincide con su consumo real. El informe muestra que existen procedimientos reglamentarios, pero también muestra que el sistema sigue siendo difícil de leer para quien no maneja el lenguaje técnico de OSE.

En resumen el informe no muestra un único problema. Muestra dos planos que se cruzan.

Por un lado, Carmelo tiene una red con pérdidas relevantes de agua: más de 2 millones de metros cúbicos entre febrero de 2023 y febrero de 2026.

Por otro, los usuarios conviven con un sistema de lectura y facturación que, cuando no mide, estima; y cuando estima, exige controles, ajustes y explicaciones claras.

La pregunta de fondo no es solo cuánta agua consume cada hogar. También es cuánta agua produce OSE, cuánta logra facturar, cuánta se pierde en el camino y cuánta información recibe el usuario para entender lo que paga.

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