La decisión del presidente Yamandú Orsi de no viajar a Estados Unidos para presenciar el debut de Uruguay ante Arabia Saudita en el Mundial 2026 fue recibida con preocupación en ámbitos de la Asociación Uruguaya de Fútbol y entre empresarios vinculados a la búsqueda de inversiones para el Estadio Centenario.
Según informó Búsqueda, la AUF había gestionado la presencia del mandatario en Miami con un objetivo que iba más allá del plano deportivo: fortalecer contactos políticos y empresariales con autoridades saudíes, en momentos en que Uruguay procura financiamiento privado para las obras que exige la FIFA de cara al Mundial 2030.
En el palco del Hard Rock Stadium estará Yasser Al-Misehal, presidente de la Federación Saudí de Fútbol y figura central en la estrategia futbolística de Arabia Saudita, país que organizará el Mundial 2034. También participarán autoridades de Conmebol, encabezadas por Alejandro Domínguez, y de la AUF.
La reforma del Centenario está estimada en unos 180 millones de dólares. El gobierno uruguayo ya manifestó que no utilizará fondos públicos para financiarla. En ese contexto, la ausencia presidencial fue vista por algunos dirigentes como una oportunidad diplomática y comercial perdida.
