Guadalupe Arcardini: “El municipio tiene que atender el día a día, pero también pensar el Carmelo que viene”

A un año del inicio del período, la concejal nacionalista habló sobre el funcionamiento del Concejo Municipal, los problemas de recolección, la necesidad de más personal, los proyectos culturales, las recorridas barriales y el vínculo entre municipio, Intendencia y vecinos.

Guadalupe Arcardini en Radiolugares.

Guadalupe Arcardini tiene 22 años y ocupa una banca como concejal del Municipio de Carmelo por el Partido Nacional. Llegó al Concejo en un período marcado por demandas cotidianas —calles, basura, espacios públicos, arbolado—, pero también por discusiones de fondo sobre el desarrollo de la ciudad, la recuperación de espacios municipales y el lugar que debe tener la participación vecinal.

En esta entrevista, realizada en los estudios de Radiolugares, Arcardini repasa el primer tramo de gestión, defiende el trabajo colectivo del Concejo, reconoce carencias en personal y maquinaria, y plantea que Carmelo necesita combinar respuestas inmediatas con proyectos de largo aliento.

A un año del inicio del período, ¿qué balance hacés del funcionamiento del Concejo Municipal?

El funcionamiento ha sido muy cordial entre todos los compañeros del Concejo y el alcalde. No quiere decir que estemos siempre de acuerdo antes de cada tema, pero sí hay una idea común: trabajar por el mejoramiento de la ciudad.

En las sesiones y en las reuniones de trabajo se plantean muchas cosas. Algunas son temas grandes, que requieren estudio y seguimiento, y otras son reclamos concretos de vecinos que se pueden resolver sin necesidad de llevarlos a sesión. Por ejemplo, sacar un árbol seco, arreglar una vereda o atender una situación puntual. Esas cosas nos llegan directamente a nosotros o a mi suplente, Willy, y se derivan para que se resuelvan.

¿Cuáles son los asuntos que seguís más de cerca como concejal?

El ABC de la ciudad: basura, calles y todo lo que viene del vecino. Es lo que aparece todos los días. También me preocupan otros temas más amplios, como qué va a pasar con la terminal de Carmelo, el desarrollo de la ciudad, la educación, la economía local y los espacios públicos.

Hay reclamos chicos que para el vecino son importantes. Un pozo, un árbol seco, una vereda rota, una calle que hace años no se interviene. A veces desde afuera parecen temas menores, pero son los que hacen a la vida diaria de la gente.

¿Qué rol te gustaría cumplir dentro del municipio?

Me interesa trabajar en todo lo que necesite el vecino, pero también llevar adelante las propuestas que presentamos en el programa de gobierno para Carmelo. No se trata solamente de recibir reclamos, sino de empujar proyectos.

Uno de esos proyectos es el Centro Cultural Anexo en la zona de los barracones. También seguimos de cerca el cruce de Camino de los Peregrinos y otros temas que no dependen únicamente del municipio, pero que son importantes para la ciudad.

Mencionás el proyecto de un Centro Cultural Anexo en los barracones. ¿Cuál es la idea?

La idea es recuperar un espacio que le pertenece a Carmelo y que fue mal gestionado. Hablamos del galpón del fondo,  el lugar donde antes estaban las motos y donde hubo un incendio. Creemos que no puede quedar abandonado.

El objetivo es que allí funcione un espacio cultural anexo, donde puedan ensayar comparsas, grupos de danza, instituciones educativas o colectivos que hoy no tienen un lugar adecuado. Muchas veces llegan propuestas al municipio y no hay un espacio para responder. Carmelo necesita más lugares para actividades culturales y comunitarias.

En esa misma zona hoy también aparecen otras iniciativas, como la escuela-taller, áreas de tránsito y un centro de rehabilitación. ¿Eso puede convivir con la idea cultural?

Sí, creo que puede convivir perfectamente si se piensa bien. La escuela-taller, por ejemplo, puede ir de la mano con la recuperación del espacio. Los estudiantes pueden hacer prácticas en sanitaria, en mejoras del lugar o en tareas que ayuden a ponerlo en condiciones.

Sobre el centro de rehabilitación no estoy al tanto de todos los detalles, pero entiendo que estaría ubicado en otra parte del predio. La idea del Centro Cultural Anexo es que tenga su propio funcionamiento y su propia entrada. Si cada área se organiza correctamente, se pueden desarrollar varios proyectos en una misma zona.

Uno de los temas más sensibles ha sido la recolección de residuos. ¿Cómo ves hoy ese servicio?

Cuando empezó este período encontramos un municipio con muchas carencias, y una de ellas era la recolección. Faltaban contenedores, no había un sistema ordenado y había muchas cosas para corregir.

Hoy hay avances. Se han recuperado contenedores, se ha trabajado con empresas por el tema de las cajas y se ha intentado ordenar más la recolección. Todavía falta mucho, pero desde el inicio hasta ahora se nota una mejora. Eso se debe al trabajo de los funcionarios, del Concejo, del alcalde y también de las empresas que colaboran.

¿Qué falta mejorar?

Hay que consolidar un punto verde real. Lo que existía como punto verde no funcionaba como tal. La gente iba y tiraba cualquier cosa. No había un sistema claro, no había horario, no había control, y muchas veces terminaba en quemas.

Un punto verde tiene que tener otra lógica. Tiene que permitir separar materiales, ordenar la recolección y trabajar con residuos plásticos, orgánicos y otros tipos de desechos. También se está trabajando con el Plan Vale, y Carmelo puede ser un punto de inicio para avanzar en ese sentido.

¿Qué zonas de Carmelo requieren hoy mayor intervención municipal?

Los espacios públicos siguen necesitando mucha atención. Se ha mejorado el mantenimiento, pero hacen falta reformas. La zona de la playa, por ejemplo, necesita intervención. Si uno sigue desde Playa Loca hacia el fondo, hay lugares donde se generan basurales porque la gente pasa y tira residuos.

También hay que mirar las calles, las veredas y los barrios que muchas veces quedan más alejados de la atención central. No hay que dejar afuera al balneario ni al Cerro. Carmelo es toda la ciudad, no solo el centro.

En materia de obras, muchos vecinos distinguen entre lo que hace la Intendencia y lo que hace el municipio. ¿Dónde ubicás el trabajo municipal?

Hay obras grandes que son de la Intendencia, pero el municipio también tiene un rol importante. En el tema basura, en el mantenimiento, en los espacios públicos, en el arbolado y en varios proyectos concretos.

Se han plantado más de 100 árboles, se ha trabajado en espacios públicos y se impulsó la vereda de la pista, que fue una propuesta en la que insistió mucho Luis (López). Ahora también se está evaluando plantar árboles en la parte interna para reemplazar los que se tuvieron que sacar.

¿Y esa plantación dentro de la pista no afecta la normativa del espacio deportivo?

Según lo que nos trasladaron desde las oficinas vinculadas a espacios públicos, se puede hacer. No estoy al tanto de todos los aspectos técnicos, pero si desde las áreas correspondientes nos dicen que es posible, avanzamos con eso.

¿Qué proyectos de tu grupo político ya pudieron concretarse y cuáles siguen pendientes?

Se han presentado propuestas de calles, de bituminización y de recuperación de espacios. Una de las que tuvo conclusión fue una intervención en Barrio Norte. Otras siguen en proceso, como el Centro Cultural Anexo o algunos planteos vinculados a Camino de los Peregrinos, que requieren gestiones con otros organismos.

También hay propuestas que nacen de los vecinos. Por ejemplo, calles en zonas donde prácticamente nunca se había bituminizado. Son cosas que llevan tiempo, pero que hay que seguir empujando.

El municipio ha planteado varias veces la falta de personal. ¿Cómo impacta eso en la gestión diaria?

Impacta mucho. Se ha mejorado el mantenimiento de espacios públicos, pero la falta de personal hace que algunas cosas se escapen de las manos. Un día puede romperse un camión, otro día pueden faltar tres funcionarios, y hay que reorganizar todo.

Hay licencias médicas, jubilaciones y no siempre ha habido recambio desde la Intendencia. No manejo ahora el número exacto de funcionarios, pero es bajo para lo que necesita la ciudad. En su momento pedimos reuniones para plantear la necesidad de más personal municipal y también de recambio de maquinaria.

¿Esa falta de recursos limita la posibilidad de sumar nuevos proyectos?

Sí, porque una cosa es tener ideas y otra es poder sostenerlas. El municipio tiene que atender el día a día, pero también pensar el Carmelo que viene. Para eso se necesita personal, maquinaria y recursos.

No alcanza con anunciar proyectos si después no hay capacidad para mantenerlos. Por eso es importante ser responsables con lo que se propone.

También se ha discutido cómo se evalúan compras y licitaciones. ¿Cómo trabajás esos temas?

Antes de tratar una compra o una licitación, nos envían la información por correo para que podamos analizarla. En mi caso, la estudio con mi grupo y, si es necesario, consultamos a profesionales o a las oficinas técnicas.

Después se llega a la sesión con una posición más formada. Hay compras directas, hay temas que dependen del monto y otros que requieren llamado a licitación. En lo personal, trato de no votar algo sin estudiarlo antes.

¿Sentís que el Concejo tiene criterios técnicos para decidir?

De mi lado, sí. Quiero creer que todos los compañeros también. Muchas veces se consulta a Obras Públicas u otras oficinas, porque hay decisiones que no pueden tomarse solamente desde la opinión política. Necesitan respaldo técnico.

Hay una obra importante en la zona del Zanjón y los terrenos conocidos como de Gil. ¿La encara el municipio?

Por lo que yo sé, la está encarando el municipio, aunque claramente se trabaja también con la Intendencia porque hay maquinaria y apoyo. Es una intervención importante, sobre todo por el manejo de aguas, la limpieza de cunetas y el recambio de caños.

Hay zonas, como Saravia, donde se está limpiando y cambiando caños que eran más chicos de lo que correspondía. Ese trabajo es clave, porque cuando llueve fuerte hay lugares de Carmelo que todavía tienen problemas.

¿Cómo es una semana para una concejal?

Es un compromiso grande. Todos los días aparece una reunión de trabajo, una organización, un club de fútbol, un vecino o una institución que necesita algo. Los concejales no cobramos un sueldo por eso, salvo el alcalde, pero igual hay una dedicación constante.

A veces se piensa que el trabajo es solo ir a sesión, pero no. Hay recorridas, llamadas, mensajes, reuniones y seguimiento de temas.

En las sesiones a veces surgen ideas que después no se desarrollan. ¿Eso debería corregirse?

Puede pasar. A veces los concejales tenemos el impulso de tirar una idea sobre la mesa, y capaz que sería mejor guardarla, estudiarla y después presentarla mejor. Una cosa es hablar en un pasillo y otra es plantearlo en sesión, porque ahí adquiere otra relevancia.

Pasó, por ejemplo, con la idea de una réplica del Puente Giratorio en el Arroyo El Piojo. Se habló en sesión a partir de un proyecto, pero no se desarrolló ni se aprobó. Quedó como una idea.

¿Y cómo ves proyectos como el de las ranas o la recuperación de espacios en esa zona?

La idea de mejorar el espacio público siempre es aceptable. Capaz que a veces hay que discutir si es el momento o si antes hay que resolver otros problemas del barrio, como los temas de inundación. Pero mejorar un espacio público no está mal.

Lo importante es que las prioridades estén claras. Si un barrio todavía tiene problemas serios cuando llueve, eso también tiene que estar sobre la mesa.

¿Qué pasó con las recorridas barriales?

Creo que se van a retomar. Se hicieron recorridas por todos los barrios, algunos juntos, y de cada una se tomó información sobre lo que necesitaba cada zona.

No tengo un porcentaje de cuánto se cumplió de lo que plantearon los vecinos. Sí sé que algunas cosas se hicieron y otras siguen pendientes. Incluso revisando notas de mi celular encuentro reclamos que todavía no se han podido resolver.

El Concejo ha votado casi todo por unanimidad. ¿Cómo se logra eso?

Creo que porque todos tenemos un punto en común, que es mejorar la ciudad. Casi todas las propuestas han ido en esa línea y por eso se han acompañado.

Eso no quiere decir que no haya diferencias. Las hay. En algunos temas algún concejal puede no estar de acuerdo, por el costo, por el destino de una colaboración o por el criterio. Pero se conversa y se argumenta.

¿La falta de partidas del gobierno nacional ha condicionado la gestión?

En algunos temas seguimos con atrasos porque recién entró una parte de los recursos. Cuando hay obras que pagar o compromisos asumidos con vecinos, eso complica.

No diría que todo incumplimiento se explique por eso, pero si las partidas no llegan, hay atrasos. Hay cosas que dependen de contar con esos fondos.

Uno de los elementos de esta gestión fueron las mesas de trabajo. ¿Cómo vienen funcionando?

Algunas vienen funcionando bien. La de cultura y educación, por ejemplo, se ha reunido y ha permitido cambiar la forma de organizar algunos actos.

Antes, en lo personal, sentía que algunos actos eran solo ir y dejar flores. Ahora se busca que tengan más contenido: que participe un alumno, que haya una intervención artística, que se explique mejor el sentido de la fecha. Eso hace que la gente se involucre más.

En cultura también hubo planteos de artistas locales sobre convocatorias y pagos. ¿Cómo lo ves?

Se hizo una lista de artistas locales, con apoyo de Casa de la Cultura, para tenerlos presentes en actividades y eventos. La idea es alternar y dar participación a la mayor cantidad posible, sobre todo a artistas de Carmelo.

Sobre quién cobra y quién actúa en forma honoraria, no tengo toda la información. Sí creo que el trabajo de los artistas debe ser considerado como trabajo. Si se convoca a alguien y esa persona plantea un caché, se evalúa según los recursos disponibles para el evento.

¿Quién define esas contrataciones?

En la mesa no solemos definir “este artista sí” o “este artista no”. Se plantea el tipo de actividad que se quiere hacer y después se coordina con Cultura. La Casa de la Cultura, a través de Karina Mendoza, ha sido un apoyo importante en eso.

Hay situaciones que no conozco en detalle, entonces prefiero no responder sobre casos puntuales sin tener la información completa.

¿En qué proyecto estás trabajando con más insistencia hoy?

Sigo firme con el Centro Cultural Anexo. Me gustaría que pueda salir porque Carmelo necesita un espacio de esas características. No sería solo un edificio; sería una herramienta para que grupos, instituciones y vecinos puedan desarrollar actividades.

La idea es que funcione como anexo de Cultura, con una administración ordenada, y que se evalúe qué se puede hacer con mano de obra municipal y qué requiere inversión. Es un proyecto que lleva tiempo, pero vale la pena seguirlo.

¿Qué aprendiste en este primer tramo como concejal?

Que el municipio recibe de todo. Reclamos urgentes, ideas grandes, problemas viejos, propuestas nuevas. Y que no todo se resuelve en una sesión.

También aprendés que hay que escuchar mucho. El vecino muchas veces no necesita un discurso; necesita que alguien tome nota, haga seguimiento y le diga la verdad sobre lo que se puede hacer y lo que no. Para mí, ese es un rol importante del concejal: estar cerca, responder y trabajar para que Carmelo avance.

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