Bielsa lleva al Mundial una lista con sello propio y una ausencia que condiciona la previa

La lista de Bielsa

La lista de Marcelo Bielsa para el Mundial deja una primera lectura clara: Uruguay viajará con una base física, dinámica y versátil, pensada para sostener presión, intensidad y ataques rápidos. Pero la previa quedó atravesada por una decisión fuerte del entrenador: la exclusión de Nahitan Nández, un futbolista que había tenido peso en el ciclo y cuya ausencia sorprendió dentro del grupo.

Con la llegada de José María Giménez al Complejo Celeste ya son 25 los futbolistas que trabajan bajo las órdenes del cuerpo técnico. El único que resta sumarse es Rodrigo Aguirre, quien completa la nómina de 26 jugadores definida por Bielsa para la Copa del Mundo. Según informó Montevideo Portal, la lista ya fue cargada en el sistema de FIFA y la AUF la oficializará en conferencia de prensa.

La nómina confirma una selección con jerarquía en el arco, defensores de recorrido internacional, un mediocampo de alto despliegue y un ataque con velocidad por afuera. Están Sergio Rochet, Fernando Muslera y Santiago Mele como arqueros; José María Giménez, Ronald Araujo, Mathías Olivera, Matías Viña y Joaquín Piquerez entre los nombres fuertes de la defensa; Federico Valverde, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur, Nicolás de la Cruz y Giorgian de Arrascaeta en la zona media; y Darwin Núñez, Maximiliano Araújo, Facundo Pellistri, Brian Rodríguez, Federico Viñas, Agustín Canobbio y Rodrigo Aguirre como variantes ofensivas.

El punto de mayor impacto está en quien no aparece. Nández quedó fuera por decisión del entrenador, una resolución que Carve Deportiva atribuyó a motivos deportivos y que rompió con una continuidad que parecía consolidada durante el ciclo. El futbolista había sido utilizado con frecuencia por Bielsa y su ausencia modificó, además, el mapa de alternativas para el lateral derecho y para los puestos de banda.

La reacción de José María Giménez confirmó que la decisión no pasó inadvertida en el plantel. El zaguero dijo que la ausencia de Nández lo sorprendió “muchísimo” y lo defendió públicamente ante críticas y versiones sobre su rendimiento. También lo definió como “el alma del equipo”, una frase que muestra el lugar que el jugador tenía puertas adentro.

Desde el análisis futbolístico, la exclusión de Nández deja dos efectos. El primero es simbólico: Bielsa decidió prescindir de un jugador identificado con la entrega, la intensidad y la experiencia mundialista. El segundo es táctico: Uruguay pierde una opción natural para sostener duelos largos por derecha, aunque gana espacio para variantes como Guillermo Varela o Juan Manuel Sanabria, perfiles que pueden ofrecer otra lectura con pelota.

La estructura del plantel habla de una selección que no parece diseñada para esperar. Valverde, Ugarte y Bentancur forman una base capaz de correr, presionar y recuperar alto. De la Cruz y De Arrascaeta agregan pausa y pase final. Por afuera, Pellistri, Brian Rodríguez, Maxi Araújo y Canobbio le dan al equipo aceleración y recorrido. En el área, Darwin Núñez aparece como el delantero principal, mientras que Viñas y Aguirre ofrecen alternativas de referencia y juego directo.

La inclusión de Aguirre también tiene lectura propia. El delantero llega después de una temporada en México y, según El País, en el ciclo de Bielsa ya había marcado tres goles con Uruguay. Su presencia le permite al entrenador sumar un atacante de área, con potencia y juego aéreo, para partidos en los que Uruguay necesite atacar con centros o cerrar encuentros con mayor peso ofensivo.

La personalidad que puede tener esta selección, entonces, combina rasgos tradicionales de Uruguay con el sello de Bielsa. Habrá competitividad, fortaleza en los duelos y liderazgo defensivo, pero también una búsqueda más vertical, con laterales profundos, extremos abiertos y mediocampistas preparados para sostener ritmos altos. La pregunta será si el equipo consigue equilibrar esa intensidad con manejo emocional y precisión en los momentos decisivos.

El grupo también obliga a pensar en una selección adaptable. Uruguay debutará el 15 de junio ante Arabia Saudita en Miami, jugará el 21 de junio ante Cabo Verde en la misma ciudad y cerrará la fase frente a España el 26 de junio en Guadalajara, según el calendario difundido por FIFA y medios uruguayos. Ese último partido puede exigir una versión más controlada y madura del equipo.

La lista deja una conclusión: Bielsa eligió una Celeste de ritmo alto, con piernas jóvenes, mediocampo fuerte y delanteros móviles. También dejó una ausencia que seguirá en discusión. Nández no estará, y esa decisión marca la previa tanto como los nombres convocados. El Mundial dirá si la apuesta del entrenador logra transformar esa tensión inicial en una identidad clara dentro de la cancha.

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