En Colonia, el Banco de Previsión Social no aparece solamente al final de la vida laboral. Está antes, durante y después: en la asignación familiar que ayuda a un hogar con hijos, en el subsidio por enfermedad, en el seguro de desempleo, en la pensión de sobrevivencia y en la jubilación que ordena el presupuesto mensual de miles de personas mayores.
Los datos suministrados por Ariel Ferrari, director del Banco de Previsión Social (BPS), en entrevista realizada en Radiolugares, muestran un departamento donde la seguridad social no es una referencia lejana ni una discusión técnica. Es una presencia cotidiana. En marzo de 2026, el organismo pagó en Colonia $ 1.061 millones en prestaciones de pasividad. Si se agregan las pensiones no contributivas y las prestaciones de actividad, la cifra supera los $ 1.290 millones en un solo mes.
Ese dinero no queda quieto en una planilla. Circula en almacenes, farmacias, mutualistas, ferias, alquileres, servicios, comercios de barrio y hogares donde una jubilación puede ser el ingreso principal o el complemento que permite sostener a otros integrantes de la familia.
Colonia tiene 136.092 habitantes. De ellos, 24.512 tienen 65 años o más. Dicho de otro modo: casi uno de cada cinco vecinos está en una etapa de la vida en la que la seguridad social deja de ser una expectativa futura y pasa a ser una condición concreta de bienestar.
El dato que más pesa
La cifra más llamativa no es únicamente la cantidad de jubilaciones, aunque el número sea alto: 25.220. El dato más fuerte está en el monto.
La jubilación promedio en Colonia es de $ 32.306. El promedio nacional es de $ 38.706. La diferencia es de $ 6.400 por mes.
Para una estadística, puede ser una brecha. Para una persona jubilada, puede ser la diferencia entre comprar o postergar medicamentos, pagar una cuenta, ayudar a un hijo, cubrir un traslado o ajustar la alimentación del mes.
Ese es el punto social más relevante de los datos: Colonia tiene una cobertura previsional extendida, pero sus jubilados cobran menos que el promedio del país. La pregunta de fondo no es solo cuántas personas acceden a una jubilación, sino con cuánto viven quienes ya accedieron.
Según la información presentada, el 78,7% de las personas de 65 años o más percibía al menos una jubilación del BPS en 2024. Es una cobertura importante: más de tres de cada cuatro adultos mayores. Pero la cobertura, por sí sola, no resuelve la calidad del ingreso.
La vejez como parte central del departamento
Las jubilaciones por causal común representan el 71,7% del total: 18.092 prestaciones. Es decir, la gran mayoría corresponde a trayectorias laborales que llegaron a la edad y los años de aportes requeridos. También hay 3.584 jubilaciones por edad avanzada y 3.235 por invalidez.
El dato ayuda a entender que no se trata de un universo excepcional. La mayoría de las jubilaciones de Colonia surge de vidas de trabajo corriente: empleados, obreros, comerciantes, trabajadores rurales, independientes, personas que aportaron durante años y que hoy dependen de ese ingreso mensual.
Además, el departamento registra 10.036 pensiones de sobrevivencia. Detrás de ese número hay viudas, viudos, familias que perdieron un ingreso y hogares que reorganizaron su vida económica después de una muerte. En esos casos, el BPS no solo paga una prestación: amortigua una ruptura familiar.
También aparece una dimensión de género. Las mujeres representan el 54,3% de las jubilaciones y los varones, el 45,7%. La vejez tiene rostro mayoritariamente femenino, como ocurre en muchas sociedades donde las mujeres viven más años. Pero esa mayor presencia también obliga a mirar con atención las trayectorias laborales previas: muchas mujeres llegan a la edad jubilatoria después de vidas atravesadas por cuidados familiares, empleos de menor remuneración o períodos de informalidad.
Una economía de pequeños aportantes
El otro lado de la seguridad social está en el trabajo activo. Colonia registra 52.608 personas cotizantes y 60.720 puestos cotizantes. La diferencia entre personas y puestos sugiere que hay trabajadores con más de una ocupación o con vínculos laborales simultáneos.
El dato es importante porque muestra que el sistema no se sostiene solo desde la pasividad. Hay una base laboral amplia, pero también fragmentada.
La estructura empresarial confirma esa característica. El departamento tiene 14.847 empresas. De ellas, 7.251 no tienen dependientes y 6.204 tienen entre uno y cuatro trabajadores. También figuran 11.617 empresas unipersonales y 3.348 monotributistas.
La fotografía es clara: Colonia tiene una economía formal apoyada en pequeñas unidades productivas, emprendimientos familiares, trabajadores independientes, comercios de baja escala y microempresas. No es un detalle menor. Cuando la economía depende en buena medida de pequeños aportantes, cualquier caída de actividad, enfermedad, cierre de negocio o pérdida de empleo puede impactar rápidamente en la seguridad económica de una familia.
Mayores que siguen trabajando
Otro dato abre una pregunta social relevante: hay 4.199 cotizantes de 60 años o más.
No todos los mayores de 60 que trabajan lo hacen por la misma razón. Algunos permanecen activos por elección, otros porque sostienen un emprendimiento, otros porque todavía no alcanzaron los requisitos jubilatorios y otros porque necesitan complementar ingresos.
La planilla no permite saber qué historia hay detrás de cada caso. Pero sí permite plantear una pregunta: ¿cuántos trabajadores mayores siguen en actividad por necesidad económica?
En un departamento donde la jubilación promedio está por debajo de la media nacional, esa pregunta adquiere más peso.
La seguridad social también mira a los niños y al empleo
El BPS no solo está en la vejez. En marzo de 2026, Colonia registró 16.681 asignaciones familiares. También hubo 2.238 subsidios por desempleo, 1.904 subsidios por enfermedad y 159 subsidios por maternidad, paternidad y cuidados parentales.
En total, las prestaciones de actividad representaron $ 175 millones en el mes.
Ese bloque de datos muestra otro aspecto del sistema: la seguridad social acompaña momentos de vulnerabilidad que pueden afectar a cualquier hogar. La pérdida de empleo, una enfermedad, el nacimiento de un hijo o la necesidad de cuidar no son situaciones excepcionales; son parte de la vida.
En esos casos, el BPS opera como una red que evita que una dificultad laboral o familiar se transforme de inmediato en una crisis económica.
El empleo formal y la zona gris
La tasa de actividad del departamento es de 61,2% y la tasa de empleo, de 55,6%. La tasa de desempleo se ubica en 9,2%. Además, la tasa de no registro a la seguridad social, es decir la informalidad, llega al 17%.
Ese último dato significa que una parte de los trabajadores queda por fuera de la protección plena. No aporta, no acumula derechos de la misma manera y puede llegar a la vejez con una base más débil.
La informalidad no es solo un problema del presente. También es una deuda hacia el futuro: cada año sin aportes puede convertirse, más adelante, en una jubilación más baja, una pensión insuficiente o una dependencia mayor de prestaciones no contributivas.
Lo que dicen los números
Los datos de Colonia muestran tres cosas al mismo tiempo.
La primera: el BPS es uno de los grandes sostenes económicos y sociales del departamento. Su presencia mensual supera los $ 1.290 millones entre pasividades, pensiones no contributivas y prestaciones de actividad.
La segunda: la cobertura llega a una parte muy importante de la población mayor, pero el nivel de ingreso jubilatorio está por debajo del promedio nacional.
La tercera: el trabajo formal existe y es numeroso, pero descansa sobre una estructura de pequeñas empresas, trabajadores independientes y microemprendimientos, con una informalidad que todavía deja a parte de la población fuera de la red completa de derechos.
En Colonia, entonces, el BPS no es solo una oficina pública ni una sigla administrativa. Es una parte central de la vida del departamento. Está en la caja del comercio que cobra una jubilación, en la farmacia donde se compra un medicamento, en la familia que recibe una asignación, en el trabajador enfermo que no queda sin ingreso y en el adulto mayor que sigue aportando después de los 60.
Los números no hablan solos. Pero cuando se los ordena, muestran una realidad concreta: Colonia envejece, trabaja, aporta y depende en buena medida de una red de seguridad social que sostiene mucho más que jubilaciones. Sostiene vidas.
