El estudio del Acuerdo Mercosur – Unión Europea proyecta un efecto positivo para la economía uruguaya en su escenario de referencia, pero no ofrece una estimación puntual para Colonia. El trabajo modela impactos nacionales y sectoriales hasta 2040 y presenta una lectura regional por departamentos, aunque sin publicar, en el material disponible, un valor numérico legible para cada uno. Ese límite importa: para Colonia, el documento permite hacer una lectura seria de canales de impacto, no una promesa cuantificada para la economía departamental.
El escenario proyectado país
En el escenario de referencia, el estudio proyecta para Uruguay un aumento del PIB de 1,9%, del consumo privado de 2,5%, una caída de la tasa de desempleo de 2,0% y una reducción de la pobreza de 8,4%. A la vez, estima un aumento de 3,1% en las exportaciones totales, de 12,1% en las exportaciones bilaterales a la Unión Europea y de 38,3% en las importaciones bilaterales desde ese bloque. La base metodológica combina acceso a mercados, productividad e integración regional, con año base 2023 y proyecciones hacia 2040.
Cómo impactará en el departamento de Colonia
La pregunta local es cuánto de ese resultado puede sentirse en Colonia. La primera respuesta surge de la propia estructura económica del departamento.
Uruguay XXI ubica a Colonia entre los principales territorios exportadores del país: en 2024 representó 20% de las exportaciones de bienes y se destacó por sus ventas desde zonas francas, donde operan la planta de celulosa de Montes del Plata y la de concentrado de bebidas de PepsiCo. El mismo informe señala además que Colonia aporta 4,9% del PIB nacional y que su perfil productivo tiene un peso industrial relevante.
Ese dato cambia la lectura del estudio para el departamento. Si el acuerdo mejora el acceso al mercado europeo y expande las exportaciones uruguayas, Colonia aparece entre los lugares con más capacidad de captar parte de ese movimiento por su escala exportadora, por su base industrial y por la presencia de actividades que ya operan en cadenas internacionales. No porque el estudio lo afirme de manera explícita para Colonia, sino porque esa inferencia surge del cruce entre sus resultados nacionales y la estructura oficial del departamento.
La segunda clave está en los sectores que el estudio identifica como más favorecidos. A nivel nacional, las mayores subas de producción aparecen en carne bovina, semillas oleaginosas, químicos, aceites y grasas, ganadería, servicios empresariales, madera y papel, transporte y comercio. También aparecen variaciones positivas en trigo y otros servicios. En cambio, algunas ramas manufactureras muestran caídas, entre ellas maquinaria y equipo, productos de metal y textiles.
Para Colonia, esa matriz sectorial tiene una traducción concreta. El perfil productivo departamental, según la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, combina zona agrícola en el noroeste, zona agrícola-ganadera en el noreste, zona agrícola-lechera en el centro-sur y actividad forestal en torno a Juan Lacaze. El mismo documento ubica a Colonia dentro de la cuenca lechera y de la principal zona agrícola del litoral sur, y subraya la relevancia de Nueva Palmira en el polo logístico nacional.
Esa combinación hace pensar en al menos tres canales de impacto para la economía coloniense.
Tres impactos en la economía coloniense
El primero es el agroindustrial. Si el acuerdo amplía el comercio en rubros como carne, oleaginosas, trigo, alimentos procesados y derivados industriales, Colonia tiene una base productiva alineada con parte de esos sectores. El estudio no dice que el departamento vaya a crecer en una proporción determinada, pero sí sugiere que los rubros donde Colonia tiene presencia están entre los que podrían recibir un impulso mayor en Uruguay.
El segundo canal es logístico. La Administración Nacional de Puertos define a Nueva Palmira como el segundo puerto uruguayo en volumen de operaciones y lo ubica en el kilómetro cero de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Esa posición es relevante porque un aumento en exportaciones y en circulación de bienes puede trasladarse no solo al productor, sino también al transporte, al almacenamiento, a la operativa portuaria y a los servicios conexos.
El tercero es industrial. Uruguay XXI señala que el peso exportador de Colonia descansa en buena parte en zonas francas y en plantas industriales de gran escala. Si el acuerdo mejora previsibilidad comercial, acceso a mercados y marcos regulatorios, ese entorno puede favorecer a un departamento cuya inserción externa ya depende de complejos industriales y exportadores. El punto a subrayar es que el estudio no habilita a afirmar una expansión automática de esas plantas ni una nueva ola de inversión en Colonia; habilita, sí, a señalar que el departamento está mejor posicionado que otros para captar parte de un escenario externo más favorable.
Cautelas a tener en cuenta
También hay cautelas. El mismo estudio proyecta un aumento fuerte de importaciones desde la Unión Europea. Eso puede abaratar insumos, equipos y bienes de capital para empresas locales, con efectos de productividad, pero al mismo tiempo introduce más competencia para algunos sectores manufactureros. Por eso el impacto no aparece como uniforme: las actividades ligadas a exportación, logística y agroindustria surgen mejor ubicadas que aquellas más expuestas a competir con manufacturas europeas.
Hay otro punto que conviene leer con cuidado. El estudio incluye una lámina de impacto regional en PIB y consumo privado por departamento, y Colonia aparece dentro de ese mapa. Pero en el material disponible no figura una cifra departamental legible en texto para ser citada con precisión. Eso permite sostener que el estudio contempla un efecto regional favorable para el departamento, pero no autoriza a asignarle un porcentaje puntual. Ese límite metodológico es parte de la rigurosidad de la lectura.
En términos periodísticos, la conclusión es más concreta que grandilocuente: el estudio del “Acuerdo Mercosur – Unión Europea. Evaluación ex-ante de los efectos económicos agregados en Uruguay” sugiere que Colonia está entre los departamentos con más condiciones para capturar una parte del efecto positivo proyectado para Uruguay, por su peso exportador, su base industrial y su rol logístico.
Pero el trabajo no demuestra que todos los sectores locales vayan a ganar ni publica una cifra cerrada para la economía departamental. Lo que sí muestra es que, si el acuerdo se implementa y los supuestos del modelo se cumplen, Colonia parte de una estructura que la vuelve especialmente sensible a un cambio en la relación comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
