Noelia Castillo, una joven de 25 años con paraplejia, anunció que recibirá la eutanasia el jueves 26 de marzo, después de más de un año y medio de espera marcado por recursos judiciales y la oposición de su familia.
Según informó EL PAÍS, de Madrid, la prestación de ayuda a morir le fue reconocida por la Generalitat de Cataluña en julio de 2024, pero el proceso quedó frenado por las acciones promovidas por su padre, con el respaldo de Abogados Cristianos.
La decisión vuelve a situar en primer plano uno de los casos más debatidos sobre la aplicación de la ley de eutanasia en España. El mismo martes se conoció, además, que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó el último recurso presentado en nombre del padre de la joven, lo que despejó el camino para la ejecución de la medida.
La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña había concluido que Noelia cumplía con los requisitos legales al presentar una situación clínica no recuperable, con dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante. Desde entonces, distintas instancias judiciales confirmaron la legalidad del procedimiento y descartaron que la joven careciera de capacidad para decidir.
Durante una entrevista en Antena 3, grabada en casa de su abuela materna, Noelia reafirmó su voluntad y sostuvo que nunca dudó de la decisión. También relató la soledad vivida durante el proceso y el desgaste físico y emocional que arrastra desde hace años.
Su madre, pese a expresar su desacuerdo con la eutanasia, aseguró que la acompañará hasta el final. El caso reabre el debate sobre el alcance que deben tener los familiares para impugnar una decisión personal amparada por la ley. Su historia deja expuesto el coste íntimo de esta disputa judicial.
