En medio del planteo de un grupo de padres de Carmelo que reclaman el ingreso de sus hijos al Liceo N.º 1 “Dr. David Bonjour”, el director general de Educación Secundaria, Prof. Manuel Oroño, explicó en Radiolugares cómo funciona el sistema de asignación de cupos, qué medidas ya se adoptaron y cuál es el escenario para los estudiantes que aún no obtuvieron el traslado solicitado.
Según indicó, la situación comenzó con un pedido masivo de cambio desde la UTU Carmelo hacia el liceo, inicialmente de 58 estudiantes. Secundaria creó un grupo adicional de séptimo año para absorber parte de esa demanda y hoy restan alrededor de 20 casos en evaluación.
A continuación, los principales pasajes del diálogo.
—¿Qué sabe Secundaria de este planteo y qué solución visualizan para los 70 alumnos que querían ingresar al Liceo 1?
—Primero es importante explicar cómo funciona el sistema de inscripción a nivel nacional. Las familias realizan una preinscripción web donde ordenan hasta tres centros de preferencia. Luego, en cada departamento, se distribuye a los estudiantes en función de esas preferencias y de criterios como el contexto socioeconómico.
Una vez asignado el centro, la familia confirma la inscripción. Después existe la posibilidad de solicitar cambio mediante otro formulario, donde se fundamenta el pedido. Esos traslados se evalúan según disponibilidad de cupos y posibilidades reales de cada centro.
En Carmelo recibimos inicialmente un pedido de cambio de 58 estudiantes desde la escuela técnica al liceo. Crear espacio para esa cantidad no es sencillo. De todos modos, el liceo generó condiciones para abrir un nuevo grupo de séptimo año y se otorgaron muchos traslados. Hoy quedan alrededor de 20 estudiantes en la UTU cuyos casos seguimos dialogando con las familias. Nuestra prioridad es garantizar el derecho a la educación de todos.
—Los padres sostienen que colocaron a la UTU como segunda opción porque la plataforma lo exige, no porque realmente quisieran ese destino.
—Lo entiendo. Pero desde la administración debemos garantizar un lugar a cada estudiante. En Carmelo, la disponibilidad de “sillas” es la suma de las que existen en el liceo y en la UTU. Si todos colocaran solo el liceo y no hubiera cupos suficientes, no tendríamos cómo asignar un centro alternativo. Esa segunda opción es la vía que nos permite asegurar el derecho a la educación.
El resultado sería el mismo aun si el sistema asignara automáticamente la UTU en ausencia de otra opción. Necesitamos esa herramienta para cumplir la ley.
—¿Existe un derecho constitucional a elegir un centro público específico?
—El derecho es a optar entre educación pública o privada. La familia está obligada a enviar al estudiante a un centro educativo porque la educación es obligatoria. Lo que puede elegir es si ese centro es público o privado. No existe una obligación del Estado de garantizar un lugar en un centro público determinado.
—¿Hay diferencias metodológicas entre el liceo y la UTU en ciclo básico?
—En ciclo básico, séptimo, octavo y noveno, el plan es exactamente el mismo. Las asignaturas curriculares son las mismas. Incluso en muchos casos los docentes son los mismos. Puede haber talleres optativos distintos, pero el currículum es igual. El certificado de egreso no hace distinción.
La diferencia aparece en bachillerato. En ciclo básico no hay contenidos distintos.
—¿Se creó un nuevo grupo de séptimo en el Liceo 1?
—Sí. Se creó un grupo adicional para atender esa demanda inicial de 58 estudiantes. Con ese grupo y otros movimientos internos, la cifra de casos pendientes se redujo a alrededor de 20. El número exacto puede variar día a día, pero está en ese entorno.
—¿Cuándo tendrán respuesta esas 20 familias?
—Nos fijamos como plazo antes del día 2 de marzo. Estimamos que a mitad de la semana próxima la situación estará resuelta. Estamos dialogando caso por caso a través de la inspección territorial.
—¿Por qué no se eliminaron grupos del Plan 2013 para generar más cupos?
—El Plan 2013 atiende a una población que necesita un formato distinto de cursado. En Carmelo no hubo acuerdo para suprimirlo porque implicaba dejar estudiantes sin ese dispositivo. En otros lugares se pudo hacer una transición, pero aquí no fue posible para este año. De todos modos, vamos a revisar estos planes pensando en 2027.
—Algunos plantean que existe una política de derivar estudiantes a la UTU para fortalecer su matrícula.
—No hay ninguna intencionalidad de ese tipo. El problema es de capacidad. No podemos crear grupos de 40 estudiantes. Si el liceo está completo y la UTU tiene disponibilidad, redistribuir permite mejores condiciones de aprendizaje. En otros departamentos sucede lo contrario: la demanda es hacia la UTU y no hacia el liceo.
—¿Qué ocurre si hay acciones judiciales?
—Las familias tienen derecho a realizar reclamos administrativos o judiciales. Todos los años existen reclamaciones de distinta naturaleza. Aspiramos a resolverlo mediante el diálogo, pero si hay reclamos seguirán los canales correspondientes.
El eje de fondo
El Director de Secundaria, insistió en que cada nuevo grupo de séptimo implica proyectar su continuidad en octavo y noveno. Abrir cupos hoy supone prever espacios para 2027 y 2028.
Mientras tanto, Secundaria mantiene conversaciones con las familias y prevé una definición en los próximos días. La tensión, reconoció el jerarca, impacta especialmente en los estudiantes, a pocos días del inicio de clases.
