Uruguay en la cuerda floja climática: de bufanda a remera en cuestión de días

Por las calles de Colonia, esta mañana, el vapor que escapaba de las tazas de café competía con el aliento de los transeúntes. El frío se colaba por las rendijas de los abrigos, ese frío de agosto que cala hasta los huesos y que, según advierte MetSul Meteorologia, está lejos de irse del todo. Pero —y aquí viene la trampa del invierno austral—, en apenas unos días, habrá que desempolvar la remera y quizá hasta buscar las ojotas.

El aire polar que este fin de semana bajó desde el continente, con la ferocidad de un carnicero que no perdona, seguirá mordiendo al sur de Brasil y, de rebote, a Uruguay. En Minas Gerais amanecieron a -7,3 ºC; en Rio Grande do Sul, a -3,2 ºC. Acá, el viento que cruza el Río de la Plata trae el eco helado de esas cifras.

“Es un agosto bipolar”, bromeaba esta mañana un vendedor de diarios en el puerto de Montevideo, enfundado en dos camperas. “Hoy tiemblo, pero me apuesto un café a que la semana que viene estoy sudando”. No le falta razón.

El termómetro como montaña rusa

MetSul anticipa que, tras esta racha polar, llegará otra masa de aire frío a mitad de semana, esta vez marítima, menos intensa pero suficiente para mantener las heladas en el sur brasileño y el litoral uruguayo. Luego, como si alguien hubiera girado un interruptor, irrumpirá aire caliente desde el Centro-Oeste brasileño, empujando las temperaturas muy por encima de lo habitual.

En el sur de Brasil, la segunda quincena de agosto suele traer días de calor que huelen a verano. En 2021, Rio Grande do Sul llegó a 37,5 ºC en pleno invierno. Si el patrón se repite, Montevideo, Salto o Mercedes podrían rozar los 30 ºC en cuestión de días.

Del estornudo al ventilador

En la Avenida Rodó de Carmelo, los corredores ya miran de reojo las nubes y se preguntan si la próxima semana correrán con gorro o con protector solar. En el campo, los productores ajustan calendarios: el frío beneficia a algunos cultivos, pero un golpe de calor repentino puede alterar todo.

La nieve que cubrió este fin de semana a São Joaquim y Cambará do Sul —postales blancas que parecen de otro continente— es la misma señal de un clima que, en la región, oscila entre extremos con una rapidez que no da respiro.

Así que, si vive en Uruguay, el consejo es simple y contradictorio: no guarde la bufanda, pero vaya buscando las bermudas. Agosto, con sus manías meteorológicas, promete un final de mes tan cambiante como una playlist en modo aleatorio.

Salir de la versión móvil