Selina, la cadena que apuesta a una hostelería más democrática y comunitaria

Fotografía fechada el 13 de enero de 2020, que muestra al cofundador de la cadena de hoteles Selina Daniel Rudasevski mientras posa en entrevista con Efe, en Punta del Este (Uruguay). EFE/ Raúl Martínez

Por Alejandro Prieto

Con un objetivo simple, dejar atrás la rigidez y la segmentación de los hoteles tradicionales para generar espacios de alojamiento más distendidos, dos jóvenes israelíes fundaron Selina, una cadena que en cuatro años conquistó 67 localidades y que pretende seguir expandiéndose.

Rafael Museri y Daniel Rudasevski se dedicaban al negocio inmobiliario y, con motivo de sus viajes laborales por el mundo, se alojaban en diversos sitios, desde hoteles ‘boutique’ hasta hostales sencillos; sin embargo, había algo de la experiencia de alojarse en ellos que no les convencía.

Faltaba un componente que uniera a la gente que allí se hospedaba, asegura Rudasevski en entrevista con Efe a su paso por Uruguay.

«Nos gustaba viajar mucho, así que viajamos a muchos destinos diferentes y nunca nos sentimos cómodos en ningún lugar. Siempre eran hoteles tradicionales, ‘hostels’ u hoteles ‘boutique’ y nosotros decidimos unir todos estos diferentes conceptos», explica el emprendedor.

Así, en un viaje en que se encontraban en un pequeño pueblo de Panamá, Rudasevski y su socio decidieron tomar las riendas y construir una cadena hotelera propia.

«Panamá es un país increíble y le brinda muchas oportunidades a los emprendedores para empezar sus negocios, así que estábamos ahí, como trabajábamos en el negocio inmobiliario de allí teníamos mucho conocimiento de cómo funcionaba y nos resultaba más fácil integrarnos en el mercado a través de Panamá; por eso empezamos allí», argumenta.

Es así como nació Selina, un proyecto que, según su cofundador, apuesta a generar «la forma de hospitalidad más democrática del mundo» procurando que, más allá de que el huésped haya elegido la habitación de 12 dólares o la de 400, de puertas afuera del cuarto la interacción sea de igual a igual.

«Lo mas importante de Selina es que une a la gente. Esa es la misión principal, unir a la gente para que puedan interactuar y ser sociales, no en las redes sociales sino en la realidad, cara a cara, hablando», señala Rudasevski.

La idea, según el empresario, es que se reproduzca allí lo que ocurre en otros espacios donde lo que importa no es quién es cada uno en su vida o su poder adquisitivo sino el disfrute de compartir y convivir con los demás.

«Cuando entras a una cafetería local y sientes el olor del café en el aire todo el mundo interactúa; nadie sabe realmente quién es quién y ese es el mismo tipo de sentimiento que nos gusta llevar a nuestros espacios», resalta Rudasevski.

«Si yo sé que (en este lugar) solo hay este tipo de personas y yo no soy ese tipo de persona, es difícil para mí interactuar; pero si no sé quién es quién es más fácil y cuando tienes más confianza es más fácil hablar con la gente», añade.

Por otro lado, el cofundador de Selina sostiene que otro de los objetivos es lograr que los espacios de hospedaje se adapten al entorno, ya que, apunta, en la actualidad los turistas cada vez quieren sentirse menos como turistas y más como locales en el lugar que visitan.

«Cuando yo viajo a Uruguay soy un turista, no local, pero no quiero sentirlo, quiero entender cómo es Uruguay. Si voy a un hotel tradicional en Kenia o Nueva York es el mismo hotel pero nosotros trabajamos con artistas locales y conservamos lo local de cada lugar. Vienes a Selina en Cusco y te sientes en Cusco, no te sientes en Miami», subraya.

Rudasevski, que visitó Uruguay para brindar una conferencia en el evento de tecnología Punta Tech, celebrado recientemente en Punta del Este, puntualiza así que Selina logra por medio de sus instalaciones hacer sentir a los huéspedes parte de la experiencia.

El israelí detalla así que en cada Selina hay espacios de «cowork», restaurante, cocina compartida, camas y hamacas y se desarrollan actividades culturales o deportivas.

«Construimos muchos espacios para que la gente pueda ir de un lugar a otro, estar solos si quieren, interactuar, cocinar con otra gente o sentarse en el restaurante a disfrutar de lo que les ofrecemos», ejemplifica.

Por último, el cofundador de Selina, que cuenta ya con 67 locaciones en todo el mundo, desde la Amazonía hasta Nueva York, estima que el emprendimiento sigue en expansión, con presencia en unas 50 locaciones más en camino.

«Estamos buscando crecer más y, con suerte, seguir sin límites. Hay tantos lugares hermosos en el mundo y tenemos activos, así que la idea es continuar», concluye.

(EFE)

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