Castellano rechaza la idea de una “muerte silenciosa” del turismo en Colonia y pone el foco en la competitividad

Andrés Castellano.

El presidente de la Asociación Turística de Colonia, Andrés Castellano, trazó un diagnóstico con dos caras sobre el turismo departamental: reconoció dificultades de rentabilidad y competitividad, pero cuestionó que el cierre de establecimientos hoteleros permita concluir que Colonia atraviesa una “muerte silenciosa”.

En declaraciones publicadas por Semanario Búsqueda, Castellano discrepó con esa expresión, utilizada por el presidente de la Cámara Hotelera de Colonia, Miguel Slimovich, quien había señalado el cierre de 32 hoteles desde la pandemia.

El matiz introducido por Castellano resulta relevante porque no niega los problemas señalados por el sector hotelero. Por el contrario, reconoce dificultades de rentabilidad y costos, pero sostiene que, simultáneamente, existen inversiones y transformaciones de la oferta que deben incorporarse al diagnóstico.

Como ejemplo mencionó la reapertura del antiguo Hotel West de Conchillas, cerrado después de finalizadas las obras de Montes del Plata. El establecimiento volvió a funcionar como Amanai, con una propuesta de hotel wellness, un segmento que, según Castellano, no estaba presente hasta ahora en la oferta turística departamental.

“Colonia no está muerto, Colonia tiene turismo, tiene ocupación”, afirmó. A esos elementos agregó la nueva infraestructura portuaria y la incorporación prevista de nuevas embarcaciones de Buquebus y Colonia Express. “O sea, están pasando cosas”, resumió.

Su planteo desplaza así la discusión desde una eventual desaparición de la actividad hacia otro problema: las condiciones económicas bajo las cuales funciona el turismo existente.

Castellano reclamó medidas para mejorar la competitividad, entre ellas cambios en el tratamiento del IVA para gastronomía y hotelería, y situó la cuestión dentro de un problema más amplio de costos de la economía uruguaya. También sostuvo que las respuestas requieren promoción, mayor conectividad y coordinación entre el Estado y los operadores privados.

Sobre el fenómeno de El Niño, introdujo además una particularidad de Colonia: su menor dependencia de la temporada de playa, las estadías más cortas y el peso creciente de las reservas de último momento. Según explicó, desde la pandemia se consolidaron decisiones de viaje tomadas apenas 48 o 72 horas antes, una modalidad que podría amortiguar parcialmente el efecto de un pronóstico adverso.

Las declaraciones dejan planteada una discusión que requiere datos para avanzar: si el cierre de hoteles representa una contracción estructural de la capacidad turística de Colonia o si, al mismo tiempo, está ocurriendo una reconversión de la oferta hacia otros establecimientos, segmentos y modalidades de alojamiento. Esa diferencia no puede resolverse solamente con percepciones empresariales. Requiere comparar cierres y aperturas, cantidad de camas, inversión, ocupación, empleo y rentabilidad antes y después de la pandemia.

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