La Universidad de la República (Udelar) avanza en la definición de cómo incorporará inteligencia artificial (IA) a su gestión, en un proceso que trasciende el uso de nuevas herramientas y plantea interrogantes sobre el control de los datos, la infraestructura tecnológica y la dependencia de proveedores externos.
Durante una jornada realizada el 17 de setiembre, representantes de la Udelar, OSE y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) presentaron experiencias y proyectos vinculados con estas tecnologías.
Uno de los planteos centrales fue realizado por la directora del Servicio Central de Informática Universitaria (SECIU), Mariela de León. La propuesta es desarrollar una plataforma institucional “reutilizable y sostenible”, en lugar de incorporar soluciones de IA aisladas. La intención es conservar la capacidad de elegir modelos tecnológicos, sustituirlos cuando sea necesario y mantener control sobre los datos.
El planteo coloca a la Udelar dentro de una discusión que también enfrenta el Estado uruguayo: qué capacidades tecnológicas deben permanecer bajo control público y cuáles pueden depender de empresas externas.
Uruguay cuenta con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024-2030, que incorpora asuntos como gobernanza, infraestructura, datos, talento, transparencia y soberanía digital. En el contexto latinoamericano, además, Uruguay integra junto con Chile y Brasil el grupo de países considerados “pioneros” por el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025.
Pero disponer de una estrategia no resuelve los problemas prácticos.
La información presentada por la Udelar todavía deja preguntas relevantes: qué datos podrán utilizar los sistemas de IA, dónde estarán almacenados, quién tendrá acceso, cómo se auditarán las respuestas y quién asumirá la responsabilidad cuando una herramienta cometa un error.
También falta conocer cuánto costará desarrollar y mantener esta infraestructura y qué efectos tendrá la automatización sobre las tareas administrativas.
La discusión, por tanto, ya no pasa solamente por decidir si utilizar inteligencia artificial. El desafío para la Udelar —y para Uruguay— será determinar bajo qué condiciones hacerlo, quién controlará la tecnología y qué capacidades deberá conservar el país para no transformar innovación en dependencia.
