El Gobierno nacional comenzó a preparar con las intendencias una respuesta coordinada ante los posibles efectos de El Niño durante los próximos meses. La principal definición surgida de una reunión de más de cuatro horas en Anchorena fue financiera: el presidente Yamandú Orsi aseguró a los gobiernos departamentales que habrá recursos para prevenir daños y atender las urgencias que puedan producirse.
“El compromiso del Gobierno nacional es que los fondos estarán cuando se precisen”, afirmó Orsi tras el encuentro celebrado este jueves 10 de septiembre en el Parque Nacional Aarón de Anchorena, en Colonia.
La reunión incorporó así la cuestión climática a la agenda inmediata entre el Poder Ejecutivo y los 19 gobiernos departamentales. La definición supone anticipar una respuesta antes de conocer la dimensión que eventualmente puedan alcanzar los fenómenos adversos: preparar recursos, fortalecer la capacidad de los organismos de emergencia y establecer mecanismos que permitan movilizar fondos con rapidez.
El compromiso financiero, sin embargo, constituye una primera etapa. Según explicó el propio presidente, todavía deben establecerse los mecanismos y criterios mediante los cuales se asignarán los recursos.
Prevenir antes de financiar los daños
La estrategia presentada en Anchorena tiene dos componentes: actuar antes de una emergencia y disponer de capacidad financiera para responder después.
Orsi mencionó trabajos en drenajes y cursos de agua entre las medidas que podrían adelantarse. Si se producen daños, los fondos podrían utilizarse también para atender problemas en viviendas y caminería rural.
La diferencia no es menor. El planteo coloca parte de los recursos en la prevención y no exclusivamente en la reparación posterior de los daños.
El presidente señaló además que existen distintas líneas de transferencia a las que el Gobierno puede recurrir y aseguró a los intendentes que los recursos utilizados para enfrentar situaciones extraordinarias serán posteriormente repuestos.
“Si se tocan algunos recursos, todo se va a reponer”, afirmó.
La intención del Ejecutivo es contar con lo que Orsi definió como “elasticidad” financiera. Esto permitiría movilizar dinero frente a necesidades inmediatas sin esperar a que estén concluidos todos los procedimientos habituales de asignación presupuestal.
Esa flexibilidad podría alcanzar combustibles, materiales y adelantos de determinadas obras. En caso de daños en infraestructura, el Gobierno también evalúa recurrir a recursos provenientes de organismos internacionales.
El desafío pasa ahora por los mecanismos
La reunión dejó definido el compromiso político de disponer de fondos, pero no cerró todavía su instrumentación.
Orsi reconoció que resta determinar los mecanismos y criterios de asignación. Ese punto será relevante si las necesidades aparecen simultáneamente en varios departamentos o si los daños requieren intervenciones de diferente magnitud.
La capacidad de respuesta dependerá, por tanto, no solamente de la existencia de dinero, sino también de la rapidez con la que esos recursos puedan llegar al territorio y transformarse en obras, materiales, combustible o asistencia.
El planteo realizado en Anchorena apunta precisamente a reducir ese margen de demora. El Ejecutivo procura que las intendencias puedan actuar ante una emergencia con la certeza de que los recursos extraordinarios utilizados serán repuestos posteriormente por el Gobierno nacional.
El Sinae refuerza su capacidad de respuesta
La preparación no se limita al financiamiento.
El Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), mediante los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales (Cecoed), dispone ya de colchones y materiales de limpieza para atender eventuales situaciones de emergencia, según informó Orsi.
A la infraestructura existente en Montevideo se agregó además un centro en Durazno que comenzó a recibir materiales. La incorporación amplía la capacidad logística para distribuir recursos hacia distintos puntos del país en caso de ser necesarios.
El director del Sinae, Leandro Palomeque, participó de la reunión junto con el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim. La presencia de ambos organismos refleja los dos componentes de la respuesta que analiza el Gobierno: coordinación operativa frente a las emergencias y disponibilidad de recursos para financiar las intervenciones.
Las intendencias, primera línea territorial
La participación de los 19 intendentes tiene otra dimensión. Ante inundaciones, daños en caminos, problemas de drenaje o afectaciones en viviendas, buena parte de la primera respuesta se produce en el territorio y requiere coordinación entre las intendencias, los Cecoed y organismos nacionales.
El presidente del Congreso de Intendentes, Carlos Enciso, destacó por ese motivo la importancia del intercambio directo con el presidente de la República.
“Es importante y necesario”, sostuvo sobre la coordinación entre ambos niveles de gobierno.
Enciso resumió el resultado de la reunión en la garantía financiera transmitida por el Ejecutivo: “Los recursos van a estar y es lo importante”.
El intendente definió además la preparación ante los posibles fenómenos climáticos como un “compromiso entre todos”.
Anchorena deja un compromiso y una tarea pendiente
El encuentro no permite anticipar qué ocurrirá durante los próximos meses ni cuál podría ser la magnitud de los efectos asociados a El Niño. La propia incertidumbre climática fue reconocida por Orsi al señalar que se trata de un evento que no puede predecirse en su totalidad.
La definición adoptada en Anchorena apunta, precisamente, a trabajar sobre aquello que sí puede prepararse: disponibilidad de recursos, prevención, reservas de materiales y coordinación entre los organismos nacionales y departamentales.
El Gobierno dejó comprometido el respaldo financiero. Las intendencias recibieron la garantía de que podrán utilizar determinados recursos y que estos serán repuestos. El Sinae, por su parte, comenzó a reforzar su capacidad logística.
La siguiente etapa será convertir ese compromiso general en mecanismos concretos de actuación y distribución de fondos.
Ese será el punto que determinará hasta dónde la coordinación acordada en Anchorena puede traducirse, llegado el momento, en una respuesta rápida en cada departamento.
