A cien años del enfrentamiento de Cerro Carmelo que dejó cuatro muertos

Dos trabajadores y dos policías murieron el 29 de agosto de 1926 durante un enfrentamiento ocurrido en una conferencia obrera en Cerro Carmelo. Entre las víctimas estaba Eustaquio Mattos Suárez, ladrillero, dirigente sindical y militante comunista.

El 29 de agosto de 1926, una conferencia organizada por la agrupación anarquista Luz y Vida terminó con cuatro personas muertas y varios heridos en Cerro Carmelo. Dos de los fallecidos eran trabajadores y los otros dos, policías.

El episodio ocurrió sobre las 9.30, ante unas 150 personas, entre trabajadores, mujeres y niños que habían concurrido a la actividad. De acuerdo con la reconstrucción histórica realizada por el profesor de Historia Alexandro Castro y publicada por El Popular, un enfrentamiento verbal entre los oradores y los policías derivó en un choque y posteriormente en un intercambio de disparos.

Entre los trabajadores muertos se encontraba Eustaquio Mattos Suárez, de 33 años, ladrillero y jornalero, secretario de actas del Centro Comunista de Carmelo y dirigente del Sindicato de Oficios Varios. Mattos estaba afiliado al Partido Comunista desde 1923 y es identificado en la investigación como el primer militante comunista uruguayo muerto por fuerzas estatales.

Un conflicto precedido por denuncias contra la Policía

La conferencia se desarrolló en un contexto de organización sindical y conflictividad entre sectores del movimiento obrero y la Policía. Según la investigación de Castro, durante las primeras décadas del siglo XX existieron en Carmelo denuncias de persecución y agresiones policiales contra trabajadores.

Uno de los antecedentes inmediatos fue el caso de Francisco García, obrero de las canteras de Mazzoli, quien había sido golpeado y herido por policías después de las fiestas patronales de San Roque. La noche anterior a los hechos de Cerro Carmelo, los comunistas realizaron un acto en la plaza Independencia en el que el dirigente local Elías Sosa exhibió la ropa ensangrentada de García.

Durante la conferencia del 29 de agosto, el anarquista Oscar Benvenutto acusó públicamente a los policías presentes de cometer abusos. El intercambio aumentó de tono y, posteriormente, otro de los oradores, Chinatti, volvió a cuestionar la actuación policial.

Según las versiones recogidas por la prensa anarquista y comunista de la época, un comisario tomó a Chinatti de un brazo y lo derribó, mientras otros policías comenzaron a golpearlo. Parte del público reaccionó y reclamó que lo dejaran continuar con su intervención.

Las fuentes citadas en la investigación presentan distintas versiones sobre los segundos siguientes. Algunas sostienen que Mattos intervino armado para auxiliar a Chinatti. Luego comenzó un intercambio de disparos entre policías y algunos asistentes.

La documentación disponible no permite establecer con certeza quién efectuó los primeros disparos.

Cuando terminó el enfrentamiento, cuatro personas habían muerto: dos trabajadores y dos policías. Además, hubo heridos, entre ellos el subcomisario Becerra Passano, quien recibió tres disparos en una pierna.

Detenciones y movilización después de las cuatro muertes

En los días posteriores, decenas de anarquistas y comunistas fueron detenidos. Trabajadores y vecinos organizaron actividades para recaudar dinero destinado a la defensa de los presos, sus traslados y la difusión de la campaña por su liberación.

Según la reconstrucción de Castro, un mes después de los hechos todos los detenidos en Colonia habían recuperado la libertad.

Las muertes tuvieron repercusión en la prensa obrera y de izquierda de Colonia y también alcanzaron el ámbito político nacional. El diputado comunista Eugenio Gómez interpeló al entonces ministro del Interior por lo ocurrido.

Un movimiento obrero que excedía a Carmelo

Los hechos de agosto de 1926 se produjeron en un departamento donde existía desde décadas anteriores un movimiento obrero heterogéneo, integrado por trabajadores de diferentes nacionalidades, religiones y orígenes.

Buena parte de esas comunidades se había formado alrededor de las industrias de extracción de piedra y arena que abastecían al mercado argentino. Empresas principalmente argentinas, y algunas británicas, explotaban yacimientos y desarrollaban infraestructura para transportar roca, granito, pedregullo y adoquines hacia Buenos Aires.

La cercanía con Argentina y la existencia de numerosos puertos favorecieron tanto el movimiento de trabajadores como el traslado de materiales. En distintos puntos del departamento surgieron comunidades obreras vinculadas a esas explotaciones.

La magnitud que alcanzó la actividad puede observarse en Riachuelo. Hacia 1930, la empresa argentina Antonio Ferro e Hijos SA disponía de una flota de 30 barcos, usina eléctrica, talleres, astilleros, muelles, unos 40.000 metros de vías férreas, 20 locomotoras de vapor y alrededor de 2.000 vagonetas. Allí trabajaban unos 850 obreros, correspondientes a unas 350 familias.

Ese escenario económico y social constituye parte del contexto en el que se desarrollaron las organizaciones obreras, las huelgas y los conflictos que atravesaron distintas localidades de Colonia durante las primeras décadas del siglo XX.

Un episodio que todavía tiene aspectos por investigar

La investigación histórica permite reconstruir una parte de los acontecimientos ocurridos aquel 29 de agosto, aunque persisten interrogantes sobre el episodio y sobre las personas que participaron.

En el caso de Mattos, las fuentes permiten establecer que era uruguayo, tenía 33 años, vivía en Colonia Estrella y era compañero de Novelia Cabrera. Trabajaba como ladrillero y jornalero y tenía participación tanto sindical como política.

La historia del movimiento obrero del interior del país continúa siendo un campo con documentación y episodios pendientes de investigación. Los hechos de Cerro Carmelo, que hace un siglo terminaron con cuatro personas muertas, forman parte de esa historia.

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