El lunes 7 de setiembre habrá un movimiento pequeño pero significativo en la vida cotidiana de la ciudad de Colonia del Sacramento. Quien ingrese en vehículo a la calle Domingo Baqué deberá recordar una nueva regla: desde ese día tendrá un único sentido de circulación hacia el norte en toda su extensión.
La Intendencia de Colonia resolvió el cambio a través de la Dirección de Tránsito y Transporte y durante los primeros días habrá inspectores en la zona para orientar a los conductores. La decisión, según informó el gobierno departamental, surge en buena medida de planteos realizados por vecinos, la comunidad educativa de la Escuela Nº 49 y la ANP, preocupados por mejorar las condiciones de seguridad.
Hasta allí podría tratarse simplemente de una noticia de tránsito. Una calle cambia de sentido y hay que aprender nuevamente por dónde entrar y por dónde salir. Pero la modificación permite mirar algo que sucede todos los días y casi nunca se ve: una ciudad también se construye administrando movimientos.
¿Quién pasa primero? ¿Por dónde circula un automóvil cuando coinciden la entrada o salida de una escuela, peatones, vehículos estacionados y vecinos que realizan recorridos cotidianos? ¿Cuánto puede cambiar un barrio cuando aumenta la circulación o cuando usos que antes convivían sin mayores dificultades comienzan a necesitar otro orden?
El geógrafo francés Michel Lussault propone pensar el espacio no simplemente como el escenario donde ocurren las cosas, sino como algo con lo que las personas deben relacionarse permanentemente. Habitar una ciudad significa desplazarse, detenerse, encontrarse con otros y resolver, a veces casi automáticamente, cómo compartir lugares que son limitados.
Desde esa mirada, una calle nunca es solamente una franja de pavimento. Domingo Baqué es también la suma de quienes viven allí, quienes llegan a la escuela, quienes caminan, estacionan, trabajan o simplemente la utilizan para atravesar el barrio. Cuando esas movilidades se superponen, el espacio comienza a exigir decisiones.
Por eso buena parte de las transformaciones contemporáneas de la movilidad no ocurre solamente en avenidas o grandes accesos. También sucede en calles barriales, alrededor de escuelas, centros de salud y otros lugares donde distintas formas de circular se encuentran durante determinadas horas del día.
El cambio dispuesto para Domingo Baqué puede leerse dentro de ese proceso. No modifica únicamente una flecha en la cartelería: reorganiza recorridos que durante años fueron realizados de otra manera.
Desde el 7 de setiembre comenzará entonces un período de adaptación. Los automovilistas deberán incorporar el nuevo sentido y el barrio irá acomodando sus movimientos. Porque las ciudades cambian también así: una calle por vez.
