La Universidad que está naciendo

La creación de la Región Suroeste comenzó mucho antes de que se dictara la primera clase en Colonia y Soriano. Documentos de la Universidad de la República permiten reconstruir un proceso de más de quince años en el que cambiaron el territorio considerado, las prioridades presupuestales y el modelo institucional. La apertura de carreras fue apenas la parte visible de una decisión más profunda: extender el mapa universitario del país.

Foto: Udelar.

Primera entrega | Reconstrucción documental

Cuando los primeros estudiantes ingresaron a las aulas de la Universidad de la República en Colonia y Soriano, en marzo de 2025, la noticia pareció comenzar allí.

Hubo actos, discursos, fotografías y una certeza verificable: por primera vez, tres carreras completas de la Udelar empezaban a desarrollarse en la región. Eran el Tecnólogo en Administración y Contabilidad, la Tecnicatura Universitaria en Bienes Culturales y la carrera de Analista en Computación.

Sin embargo, esa fecha no marcó el nacimiento del proyecto.

Fue, en todo caso, el momento en que una construcción política, académica y territorial iniciada más de una década antes comenzó a hacerse visible para la mayoría de la población.

La historia de la Región Suroeste no empieza con una carrera, un edificio ni una ceremonia. Empieza con una pregunta que la Universidad de la República comenzó a formularse a comienzos del siglo XXI: cómo dejar de ser una institución concentrada principalmente en Montevideo y convertirse en una universidad capaz de enseñar, investigar y trabajar con las comunidades en todo el territorio nacional.

La respuesta no consistió simplemente en llevar cursos al interior. Supuso diseñar regiones universitarias, radicar docentes, crear estructuras de gobierno, desarrollar investigación y extensión, construir infraestructura y asignar presupuesto permanente.

En ese proceso se inscribe la Región Suroeste.

El mapa que la Universidad quería completar

La presencia de la Udelar fuera de Montevideo es anterior a la actual política de regionalización. Las estaciones experimentales de Agronomía comenzaron a funcionar durante la primera mitad del siglo XX; la sede de Salto inició actividades en 1957 y la de Paysandú en 1969. Más tarde se instalaron estructuras universitarias en Tacuarembó, Rivera y otros puntos del país.

Pero la creación de una política sistemática para el interior tomó forma institucional en 2007, cuando el Consejo Directivo Central transformó la antigua Comisión Gestora de Descentralización en la Comisión Coordinadora del Interior, conocida como CCI. El nuevo organismo recibió el cometido de proponer políticas, coordinar las actividades universitarias fuera de Montevideo y promover la radicación de equipos docentes calificados.

La estrategia se apoyó en tres instrumentos principales: los Centros Universitarios Regionales, los Programas Regionales de Enseñanza Terciaria y los Polos de Desarrollo Universitario.

La idea de región resultaba central. La Universidad no pretendía reproducir automáticamente una sede por departamento ni organizar su presencia siguiendo únicamente las divisiones administrativas del país. Buscaba identificar territorios relacionados por sus movimientos de población, sistemas productivos, redes urbanas, problemas sociales, instituciones educativas y posibilidades de desarrollo.

Un Centro Universitario Regional —Cenur— debía ser algo diferente de una oficina administrativa o de un local donde se dictaran algunas carreras. La documentación universitaria lo definía como un servicio multidisciplinario con capacidad para desarrollar enseñanza, investigación y extensión, avanzar hacia niveles crecientes de autonomía y construir una estructura académica vinculada con las necesidades de una región.

Entre 2007 y 2019 se consolidaron tres grandes estructuras regionales: el Centro Universitario Regional del Este, el Centro Universitario Regional Litoral Norte y el Centro Universitario Regional Noreste. Quedaban, sin embargo, dos espacios señalados por la planificación universitaria como territorios aún en estudio: el Centrosur y el Suroeste.

La Universidad veía un mapa incompleto.

Las primeras piezas del Suroeste

Los antecedentes documentales de la Región Suroeste pueden rastrearse al menos hasta 2010.

El 22 de febrero de ese año, el Plenario de la Comisión Coordinadora del Interior solicitó comenzar estudios sobre posibles nuevos emplazamientos universitarios. Un informe elaborado posteriormente por la CCI describió aquella iniciativa con una metáfora significativa: se trataba de completar el “puzzle” de la presencia de la Universidad en el territorio nacional.

La primera configuración territorial no era idéntica a la actual.

En documentos universitarios de 2010, el Programa Regional de Enseñanza Terciaria del Suroeste aparecía asociado a una coordinación amplia que comprendía a las intendencias de Colonia, Soriano, San José, Flores, Florida y Durazno, además del Ministerio de Educación y Cultura, la Administración Nacional de Educación Pública y la propia Udelar. En ese momento, la Universidad incluso identificaba como uno de sus objetivos del quinquenio la construcción de un Cenur del Suroeste.

Aquella delimitación inicial demuestra que la región no nació con fronteras definitivas. Durante los primeros años coexistieron distintas escalas territoriales y diferentes formas de imaginar el Suroeste universitario.

Un estudio efectuado en 2011 avanzó hacia una definición más acotada. La unidad territorial pasó a concentrarse principalmente en Colonia y Soriano, dos departamentos que entonces reunían aproximadamente 210.000 habitantes y que, según los técnicos de la CCI, formaban una red de ciudades conectadas por las rutas 1, 2 y 21.

El documento identificaba también actividades económicas que vinculaban el territorio: producción agropecuaria, lechería, forestación, industria, logística, puertos y turismo. La región no tenía una única capital económica ni una ciudad que concentrara toda la actividad. Estaba conformada por localidades de diferente tamaño y con funciones complementarias.

Colonia del Sacramento, Carmelo, Nueva Palmira, Rosario, Nueva Helvecia, Juan Lacaze, Mercedes y Dolores integraban, con otras localidades, una trama urbana distribuida. Esa característica la diferenciaba de otras regiones universitarias organizadas alrededor de una o dos ciudades dominantes.

La selección de Colonia y Soriano no surgía, por tanto, de una simple proximidad geográfica. Los documentos buscaban demostrar que podía existir una región universitaria funcional: un territorio con población suficiente, vínculos de transporte, actividades productivas compartidas, centros educativos, instituciones públicas y demandas de formación que podían ser abordadas en conjunto.

Una discusión que salió de los despachos

En 2014, la Universidad promovió un foro regional con participación de organismos públicos, instituciones educativas y gobiernos departamentales.

El objetivo era identificar necesidades de formación, problemas del territorio y posibles áreas para el desarrollo universitario. En aquellas instancias aparecieron fortalezas asociadas a la producción agropecuaria e industrial, el turismo, el patrimonio, la cultura y el deporte. También se registraron carencias de formación terciaria y dificultades para retener población joven.

El proceso, sin embargo, no avanzó de manera continua.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Udelar para el período 2020-2024 reconoció que el trabajo iniciado en las regiones Centrosur y Suroeste durante el quinquenio 2010-2015 había quedado interrumpido en el período siguiente.

El documento propuso retomarlo con un objetivo explícito: completar la cobertura universitaria del territorio nacional. Para ello planteaba estudiar las necesidades reales de las regiones, coordinar acciones con otras instituciones de educación terciaria, elaborar programas regionales y prever estructuras de gestión e infraestructura.

Esa declaración es relevante porque revela que la Región Suroeste no surgió como una respuesta coyuntural a una solicitud local ni como la decisión aislada de una autoridad universitaria. Formaba parte de una política institucional aprobada por el gobierno central de la Udelar.

También muestra que el proyecto atravesó períodos de impulso, interrupción y reactivación. No hubo una línea recta desde la primera idea hasta la apertura de los cursos.

El informe que volvió a colocar la región en el mapa

En junio de 2022, la Unidad de Apoyo Académico de la Comisión Coordinadora del Interior presentó un nuevo informe sobre la Región Suroeste.

El trabajo, elaborado por Gustavo Cánepa, William Goncalves y Camilo Martínez, tuvo como objetivo caracterizar a Colonia y Soriano y aportar información para fundamentar una propuesta regional. Analizó datos demográficos, productivos, sociales y educativos, y retomó los estudios realizados desde 2010.

El informe trabajó con proyecciones demográficas correspondientes a 2019 y estimó una población regional cercana a las 215.000 personas. También señaló una diferencia importante entre los dos departamentos: mientras Soriano concentraba una parte sustancial de su población en Mercedes y Dolores, Colonia presentaba una estructura más distribuida entre varias ciudades medianas.

La comparación social y económica tampoco mostraba un territorio homogéneo. Colonia presentaba, en términos generales, mejores indicadores socioeconómicos y un tejido empresarial más desarrollado. Soriano registraba mayores niveles de informalidad, desempleo y desempleo juvenil en algunos de los datos examinados.

Esas diferencias no invalidaban la región. Por el contrario, exponían problemas y capacidades que podían ser abordados desde una estructura universitaria compartida.

El estudio identificó cuatro grandes áreas de posible desarrollo académico regional: historia, patrimonio y turismo; educación física y deporte; logística, puertos y transporte; e informática y tecnologías aplicadas.

No eran todavía carreras aprobadas. Eran campos de trabajo surgidos del análisis territorial y de intercambios con actores de la región.

En mayo de 2022 se realizaron reuniones en Colonia del Sacramento y Mercedes con instituciones y representantes locales. En esos encuentros se discutieron necesidades relacionadas con el patrimonio, el turismo, la logística, la tecnología, la producción, la educación y otros problemas del territorio.

La Región Suroeste comenzaba a pasar de los estudios preliminares a una fase de diseño institucional.

La pregunta pendiente sobre San José

La documentación revisada permite explicar por qué Colonia y Soriano fueron considerados una unidad territorial posible. No permite todavía afirmar, con el mismo grado de certeza, por qué San José dejó de integrar la configuración inicial del Suroeste.

San José aparecía en la coordinación amplia del Programa Regional de Enseñanza Terciaria de 2010. Sin embargo, el estudio de 2011 y los documentos posteriores concentraron el análisis en Colonia y Soriano. Finalmente, el 3 de octubre de 2023, el Consejo Directivo Central aprobó la instalación de la Udelar en una Región Suroeste compuesta, “al efecto”, por esos dos departamentos.

En los documentos examinados para esta primera entrega no se encontró una resolución que exponga de manera directa una comparación entre Colonia, Soriano y San José ni una fundamentación explícita de la exclusión de este último departamento.

Eso impide convertir una interpretación en un hecho.

Es posible observar que San José tiene una relación territorial intensa con el área metropolitana y que Colonia y Soriano presentan corredores productivos, portuarios y urbanos compartidos. Pero establecer que esa fue la razón institucional de la decisión exige localizar las actas correspondientes o consultar a quienes participaron en el proceso.

La ausencia de una explicación documental visible no cierra la pregunta. La convierte en una de las líneas centrales de esta investigación.

De la planificación a la decisión política

La etapa decisiva comenzó a fines de 2022.

En diciembre de ese año, el Consejo Directivo Central destinó 40 millones de pesos del presupuesto universitario para iniciar el diseño y la implementación de la nueva región. La asignación permitió avanzar en la planificación académica, administrativa y territorial.

El 3 de octubre de 2023, el CDC aprobó formalmente la instalación de la Universidad de la República en la Región Suroeste, integrada por Colonia y Soriano. La resolución estableció como referencias territoriales las capitales departamentales, Colonia del Sacramento y Mercedes, y planteó la creación de dos estructuras universitarias de tipo centro y la designación de una coordinación regional.

El 19 de diciembre de 2023, el organismo aprobó además la asignación de 25 millones de pesos provenientes de recursos obtenidos en la Rendición de Cuentas de 2022 para financiar actividades en la región.

En 2024 se abrió la convocatoria para presentar carreras completas o ciclos iniciales optativos. El 17 de septiembre de ese año fueron aprobadas las primeras propuestas que comenzarían a dictarse en Colonia y Soriano durante 2025.

La Universidad destinó también recursos para equipamiento tecnológico, obras y acondicionamiento de los locales de Colonia y Mercedes. En octubre de 2024 se aprobó una partida de 25.609.500 pesos con esos fines.

La secuencia muestra que la apertura de las carreras no fue el punto de partida. Fue el resultado de una serie de decisiones previas: estudios territoriales, planificación estratégica, asignaciones presupuestales, creación de estructuras de gestión y convocatorias académicas.

Abrir carreras no equivale a construir un Cenur

La diferencia resulta fundamental.

Una sede puede recibir estudiantes, disponer de salones y ofrecer cursos. Un Centro Universitario Regional requiere, además, equipos docentes estables, investigación vinculada con el territorio, actividades de extensión, capacidades administrativas, presupuesto permanente y órganos de gobierno universitario.

También necesita tiempo.

Los Cenur del Este, Litoral Norte y Noreste no fueron creados mediante una única resolución capaz de producir, de inmediato, todas esas condiciones. Se construyeron a partir de sedes preexistentes, nuevas carreras, obras, radicación de docentes, acumulación académica y desarrollo institucional.

El propio informe de gestión universitaria aprobado en 2026 describe a la Región Suroeste como una localización que está “sentando las bases” de su desarrollo regional. Para ese año se proyectó la continuidad de las carreras iniciadas en 2025, nuevas propuestas educativas y avances normativos vinculados con los Centros Universitarios Regionales.

La formulación oficial resulta reveladora. La región funciona y dicta carreras, pero su construcción institucional continúa.

Por eso conviene evitar dos simplificaciones.

La primera sería reducir el proceso a la futura construcción de un edificio. La infraestructura es necesaria, pero no crea por sí sola una universidad regional.

La segunda sería presentar el Cenur como una estructura completamente consolidada. Los documentos muestran un proyecto en desarrollo, con decisiones importantes ya adoptadas y con componentes académicos, presupuestales, edilicios y de gobierno todavía en construcción.

Lo que realmente está cambiando

La creación de la Región Suroeste modifica la relación histórica entre el territorio y la principal universidad pública del país.

Durante décadas, estudiar determinadas carreras universitarias exigió trasladarse a Montevideo o abandonar la región. La instalación de propuestas completas en Colonia y Soriano puede reducir esa barrera, aunque no la elimina automáticamente: continúan influyendo el transporte, la vivienda, las becas, los horarios, la disponibilidad de carreras y las condiciones económicas de los hogares.

Pero el cambio que persigue la política universitaria es más amplio.

No se trata solamente de que los jóvenes del Suroeste puedan estudiar sin emigrar. Se trata de que existan docentes e investigadores trabajando desde la región, produciendo conocimiento sobre sus puertos, industrias, sistemas productivos, transformaciones sociales, patrimonio, ambiente, turismo, educación y problemas urbanos.

En el modelo aprobado por la Udelar, el territorio no debería ser únicamente el lugar donde se reciben cursos diseñados en Montevideo. Debería intervenir en la definición de los problemas que la Universidad estudia.

Esa es la dimensión más profunda del proyecto.

La Región Suroeste nació dentro de una política nacional de descentralización, atravesó más de una década de estudios y discontinuidades, cambió su delimitación territorial, recibió financiamiento específico y finalmente comenzó a impartir carreras.

Todavía no es una historia terminada.

Falta reconstruir las discusiones internas, conocer qué posiciones sostuvieron los distintos actores universitarios, establecer por qué la configuración territorial terminó concentrándose en Colonia y Soriano, analizar cuánto presupuesto se solicitó y cuánto fue efectivamente asignado, y determinar qué condiciones deberán cumplirse para que la región consolide un verdadero Centro Universitario Regional.

Las primeras clases fueron una noticia.

La construcción de una universidad regional es un proceso histórico.

Y ese proceso recién comienza a ser contado.


Nota metodológica

Esta primera entrega fue elaborada a partir de documentos oficiales de la Universidad de la República: resoluciones y memorias del Rectorado, informes de la Comisión Coordinadora del Interior, planes estratégicos e informes de gestión.

Las cifras demográficas y socioeconómicas citadas corresponden a las fuentes y períodos utilizados por el informe de la CCI publicado en 2022. No deben interpretarse como datos actualizados a 2026.

Para esta etapa no se utilizaron entrevistas ni declaraciones obtenidas fuera de los documentos consultados.

No se encontró todavía una resolución que explique expresamente por qué San José dejó de integrar la configuración inicial del Suroeste. Por esa razón, ninguna hipótesis sobre esa decisión fue presentada como un hecho.

Esta reconstrucción tampoco supone que se hayan examinado aún todas las actas, distribuidos y versiones taquigráficas del Consejo Directivo Central y la Comisión Coordinadora del Interior. La revisión integral de esas fuentes formará parte de las próximas entregas.

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