El Poder Ejecutivo fijó un nuevo aumento de combustibles a partir del 1º de mayo, con subas de 7% para la nafta Súper 95 y el supergás, y de 14% para el gasoil 50S. La decisión vuelve a colocar el precio de la energía como una variable de impacto directo sobre los hogares, el transporte y la actividad productiva.
La nafta Súper 95 pasará de $ 82,27 a $ 88,03 por litro. El gasoil 50S subirá de $ 50,63 a $ 57,72, mientras que el supergás aumentará de $ 94,64 a $ 101,26. En el caso de la garrafa de 13 kilos, el precio pasará de $ 1.230,32 a $ 1.316,38, lo que implica un incremento de $ 86.
El mayor ajuste recae sobre el gasoil, insumo clave para el transporte de carga, la producción agropecuaria y distintas cadenas logísticas. Por esa vía, la suba puede trasladarse a costos operativos y, eventualmente, a precios finales. En los hogares, el impacto más visible estará en el supergás, utilizado para cocinar y calefaccionar.
El Gobierno sostuvo que aplicó ajustes menores a los precios de referencia para amortiguar el efecto sobre la población y la economía. Según el último informe de la Ursea, si se hubieran aplicado plenamente esos valores, la nafta habría llegado a $ 91,40, el gasoil a $ 73,73 y el supergás a $ 106,45.
La medida se inscribe en una estrategia iniciada en abril, cuando los combustibles ya habían aumentado 7%, en un contexto de presión internacional sobre el petróleo por el conflicto en Medio Oriente.
