INEEd: la educación mejora en cobertura, pero la desigualdad sigue marcando el paso

El informe 2023-2024 muestra avances en acceso, promoción y egreso, pero deja al descubierto los problemas que el sistema todavía no logra revertir: ausentismo, brechas de aprendizaje, segregación y el peso persistente del origen social.

Autoridades del INEEd.

La educación uruguaya logró en los últimos años una mejora que no es menor: hoy más adolescentes están dentro del sistema y más estudiantes consiguen avanzar y terminar ciclos en los tiempos previstos. Pero esa expansión, por sí sola, no alcanzó para resolver los problemas más profundos. El nuevo informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) lo expone con claridad: hay avances en cobertura y egreso, sí, pero la desigualdad sigue ordenando buena parte de los resultados.

La señal más contundente es la cobertura en media básica, que llegó al 99,2% entre los 12 y 14 años y quedó prácticamente universalizada. También mejoró la media superior, aunque todavía con diferencias entre los hogares de mayores y menores ingresos. A eso se suman mejoras en promoción, reducción de la extraedad y egreso.

Pero el otro lado del informe es menos alentador. El ausentismo crónico en primaria pública pasó de 46,1% en 2019 a 63% en 2024. Es uno de los datos más duros del documento y resume un problema que Uruguay no logró corregir tras la pandemia.

Las brechas también persisten en los aprendizajes. En lectura, pero sobre todo en matemática, el rendimiento sigue fuertemente atado al contexto social y cultural de los centros. El informe advierte además que la segregación aumentó, especialmente en inicial y primaria, consolidando circuitos educativos cada vez más desiguales.

A ese escenario se suman otros focos de preocupación: más de la mitad de los estudiantes evaluados en pensamiento computacional no alcanzó el nivel básico, la vinculación educativa de estudiantes con discapacidad sigue siendo menor y la pobreza continúa golpeando con más fuerza a niños y adolescentes.

El informe no dibuja un sistema inmóvil. Muestra, más bien, una educación que avanzó en cantidad, pero que todavía tiene una deuda central: transformar ese crecimiento en oportunidades reales de aprendizaje para todos.

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