Memoria en blockchain: un plan que protege miles de documentos de la dictadura uruguaya

Uruguay se suma al uso de blockchain para resguardar documentos históricos de la resistencia a la dictadura. Sitios de Memoria protege la memoria y enfrenta las voces negacionistas con tecnología innovadora.

Fotograma de Rodrigo Barbano, coordinador de Sitios de Memoria Uruguay. EFE/Captura de video

Montevideo, 19 may (EFE).- Aprovechar la tecnología de blockchain para proteger digitalmente los miles de boletines y afiches producidos por quienes opusieron resistencia a la dictadura cívico-militar (1973-1985) es el nuevo paso del proyecto uruguayo que libera información para «dar la disputa» a las voces negacionistas.

Fuertemente ligada en principio al mundo de las criptomonedas, la cadena de bloques o blockchain ha ganado terreno en una amplia gama de procesos por su garantía de un almacenamiento seguro y descentralizado de los datos.

Es en esa línea que en Uruguay, donde una iniciativa ya propició, por ejemplo, su uso en la trazabilidad en la producción de cannabis, surgió la idea de aplicarla para resguardar la memoria del capítulo más oscuro de su historia reciente.

Sitios de memoria

Impulsada en 2019, la iniciativa Sitios de Memoria Uruguay comenzó como una «recopilación» de información para la georreferenciación de los espacios donde estuvieron detenidas las víctimas pero, como asegura en entrevista con EFE su coordinador Rodrigo Barbano, «con el tiempo comenzó a extenderse».

Conformado por activistas alineados a la causa de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, agrupación que cada 20 de mayo reclama en la Marcha del Silencio «Verdad, memoria y justicia» por los 197 desaparecidos, el proyecto dio con un conjunto de documentos producidos en la clandestinidad que estaban dispersos y no habían sido publicados.

«Muchos se han perdido porque fueron destruidos y otros simplemente no llegaron hasta nuestros días porque eran materiales muchas veces muy precarios, que se archivaron en condiciones muy difíciles», acota Barbano.

Para preservar los documentos, que abarcan recortes de prensa, boletines, volantes o afiches generados por el movimiento popular durante la resistencia al régimen, el grupo comenzó un proceso de digitalización que hoy cuenta con 3000 documentos subidos al sitio web pero que, según el activista y programador, tiene camino por delante.

«Tenemos mucho material pendiente de digitalización porque somos una organización de militantes, no recibimos financiamiento (…) Fuimos logrando armar un pequeño archivo físico con los materiales pendientes, que son varios miles más», explica quien ve en la «dispersión» y en no poder acceder a una porción incautada que permanece en archivos militares las mayores dificultades.

Bloques a prueba de fuego

Conscientes de que lo emprendido por Sitios de Memoria Uruguay con los documentos fue «un paso positivo para su integridad» pero «no definitivo», la agencia de comunicación e innovación Innvented y el laboratorio de innovación Futuria se acercaron con un planteo clave.

«Cuando almacenas en un servidor centralizado, sea en un disco externo o en un servidor online, puede pasar que sufra jaqueo, que el servidor se caiga o el disco se destruya y ahí, de la misma forma que si se te prende el fuego una sala donde está almacenado el archivo físico, perdés toda esta información», apunta el director creativo de Innvented, Maximiliano Arbes.

Es así que, como cuenta Arbes, surgió una alianza entre los actores para que los documentos pasen a estar protegidos en cadena de bloques, una tecnología que destaca por su capacidad de «distribuir la información de esos archivos en una red descentralizada», que, acota, hoy se compone por «más de 260.000 nodos».

«Para vulnerar esta red deberías atacar a la mitad más uno de esos nodos que la componen (…), lo cual lo hace virtualmente imposible. Hoy por hoy (la blockchain) es la mayor seguridad digital que se le puede dar un archivo y nos parecía que era ideal para este tipo de documentos», remarca.

Quien puntualiza que la red elegida en este caso es la del Sistema de archivos interplanetario o IPFS y que «lo ideal» es que los documentos sean cargados allí «una vez al año», valora que si bien este es un proceso «costoso» e implica muchas horas de trabajo, se hace de forma honoraria por tratarse de una causa que «vale la pena».

Dar la disputa

A lo que Arbes recalca que el respaldo de los documentos es un proceso que «no termina», pues constantemente aparecen más documentos, para Barbano hacer que estén disponibles para cualquier persona en Internet es clave.

Según el programador, tener un documento de época en el que se puede «ir a ver de qué lado estuvo cada uno y qué fue lo que dijo» es importante porque sino hay hechos históricos «que quedan como materia opinable».

Por otro lado, Barbano apunta contra las visiones «negacionistas o justificadoras del terrorismo de Estado» que, sostiene, «reivindican principios autoritarios y francamente golpistas».

«Nosotros entendemos que hay que dar la disputa en el presente y en los territorios digitales con respecto a esas visiones del pasado y del presente y una de las formas que tenemos es hacer disponibles los materiales», enfatiza quien redondea con el planteo de que «reivindicar la democracia» es una «posición política» que debe darse «desde el presente».

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