El escenario económico con el que se encuentra el nuevo presidente argentino

Alberto Fernández (c), presidente electo de Argentina. EFE/ Raúl Martínez/Archivo

Por Rodrigo García

El peronista Alberto Fernández, que asumirá la Presidencia de Argentina el próximo martes, deberá enfrentar un complicado escenario económico marcado por la elevada deuda pública, una frágil moneda nacional, la subida constante de los precios y la escalada del desempleo y los niveles de pobreza.

Los cuatro años del conservador Mauricio Macri en la Casa Rosada, un paréntesis entre Gobiernos peronistas -el de Cristina Fernández (2007-2015) y el que iniciará Alberto- quedaron teñidos por un recesión que aún continúa y que se originó en abril de 2018, cuando una abrupta fuga de capitales y la sequía que afectó a la producción agropecuaria llevaron a pedir un millonario rescate al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Estos son los cinco principales desafíos con los que se topará Fernández una vez que su antecesor le coloque la banda presidencial el día 10.

1. ACTIVIDAD ECONÓMICA

El año pasado, la economía argentina cayó un 2,5 % -tras crecer el 2,9 % en 2017 y retroceder un 1,8 % en 2016- y en el primer trimestre de 2019 el desplome interanual fue del 5,8 %.

Si bien la actividad empezó a registrar una leve mejora en julio, ya en agosto y septiembre todo volvió a derrumbarse, con caídas del 3,8 % y el 2,1 %, respectivamente.

Cuando Macri empezaba a presumir de brotes verdes, el resultado de las elecciones primarias de agosto, en las que Fernández logró una gran ventaja de cara a las generales del 27 de octubre, que acabó ganando, agravó el maltrecho tablero económico por la adversa reacción de los mercados bursátiles y cambiarios al regreso del peronismo.

Según el Ministerio de Hacienda, la economía está «prácticamente estancada» desde 2011 y, a pesar de las «tensiones iniciales», empezaba a recuperarse hasta entrado 2018, cuando se cerró el crédito internacional y «no se logró construir un esquema suficientemente robusto» para enfrentar un mundo financiero cambiante.

Pero el macrismo insiste con que se mejoraron los cimientos para crecer de manera sostenida, principalmente por haber propiciado un «déficit fiscal controlado» y a través de las obras de infraestructura.

Por su parte, Fernández, que todavía no ha presentado su programa económico, no tiene dudas de que se encuentra ante un país devastado en el que durante cuatro años ha primado la especulación financiera.

«Hace dos años nadie pensaba que Argentina iba a tener la crisis que tiene y es producto de la gran inoperancia del Gobierno», destacó en una entrevista a principios de noviembre.

Según economistas privados, la actividad caerá este año un 2,8 % y se contraerá un 1,7 % en 2020.

2. DEUDA PÚBLICA

Argentina acumula una deuda pública total de 314.315 millones de dólares -frente a los 240.000 millones de finales de 2015-, de los que casi 44.000 corresponden al préstamo de 56.300 millones del FMI.

La versión que da el aún oficialismo es que tuvo que pedir prestado porque heredó «un déficit enorme y porque habían quedado muchas cuentas sin pagar del Gobierno anterior», como la deuda con los llamados fondos buitre, que no habían aceptado los canjes de deuda tras la suspensión de pagos de 2001.

El nuevo Gobierno peronista estudia contra reloj cómo pagar ese alto endeudamiento, al toparse con próximos vencimientos que se tornan difíciles de asumir y que deberá renegociar ante los acreedores.

Fernández, que ya ha mantenido charlas con las máximas autoridades del FMI, ha deslizado que si bien el país se hará cargo de la «delirante» deuda acordada por el Ejecutivo saliente y no pedirá «quitas», la pagará el día que Argentina haya logrado crecer.

Al menos por el momento, esto no despeja el horizonte de incertidumbre en el que vive el país, que aún guarda en su memoria el día en que, tras la peor crisis de su pasado reciente, en 2001, declaró el mayor cese de pagos de un país de la historia.

3. DEVALUACIÓN E INFLACIÓN

En solo dos años, el peso se ha devaluado un 71 % ante el dólar, una divisa que siempre que se revaloriza, y más si lo hace de forma abrupta, provoca grandes turbulencias en la economía argentina, al contagiar de forma directa a la inflación.

Los precios al consumidor acumularon en los 10 primeros meses de 2019 un aumento del 42,2 %, tras el 47,6 % de todo 2018, el nivel más alto desde 1991. Se espera un número mayor a finales de este año.

La explosiva mezcla de devaluación e inflación afecta no solo al ámbito de la producción y la balanza comercial sino también al poder adquisitivo de los ciudadanos, sujetos a continuas negociaciones salariales.

El reciente «cepo» impuesto por Macri, por el que solo se pueden comprar 200 dólares mensuales por persona, ha ampliado la brecha entre la cotización legal -planchada en alrededor de 62 pesos por dólar- y la del mercado ilegal.

«No se puede eliminar la inflación de un día para el otro, pero en estos cuatro años hemos dado los pasos necesarios para empezar a ver una reducción sostenida y sostenible: corregimos las tarifas (de servicios públicos) y el tipo de cambio, y equilibramos las cuentas públicas», explica el macrismo.

4. DESEMPLEO Y DETERIORO INDUSTRIAL

Según una encuesta reciente, el desempleo o el miedo a perder el trabajo es el principal problema de Argentina para el 49 % de sus habitantes.

Entre abril y junio de este año -últimos datos disponibles- el paro trepó del 10,1 al 10,6 % de la población activa, la cifra más elevada desde 2006.

Paralelamente, el estado de la actividad industrial tampoco es halagüeño. En octubre registró una caída interanual del 2,3 % y sumó así 18 meses en retroceso.

En un encuentro a finales de noviembre con empresarios industriales, Fernández definió el desarrollo de ese sector y la generación de trabajo como una «política de estado» y recordó su plan de crear un Consejo Económico y Social en el que representantes de diversos sectores debatan sobre el futuro del país.

«De lo que se trata es de volver a ponernos de pie y que lo hagamos juntos», subrayó el electo mandatario, que aunque aclaró que no piensa «vivir a puertas cerradas» o «parar importaciones», aseveró que no favorecerá la llegada de productos extranjeros si los productores nacionales siguen cayendo.

5. POBREZA

Los efectos de la crisis han acelerado el peor de los indicadores: la pobreza. En el primer semestre de 2019, antes de la recaída económica, afectaba al 35,4 % de la población, y según expertos alcanzará al 40 % a finales de año.

Con Macri en el Gobierno -cuyo objetivo central era lograr la «pobreza cero»- esta problemática pasó de afectar al 32,2 % de la población en el segundo trimestre de 2016 al 27,3 % en el primer semestre de 2018, pero después se disparó.

Durante toda la campaña electoral, los reproches por el avance de la pobreza y la indigencia fueron puntal en los discursos de Fernández, quien en las últimas semanas ha impulsado la creación del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, con el que busca incorporar a representantes sindicales, sociales y de organismos humanitarios.

(EFE)

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