El día que el CODEFRO estuvo en Carmelo

Reaparece la CODEFRO.

Este miércoles en Salto Grande se llevó a cabo el relanzamiento de la reunión de la Comisión de Cooperación para el Desarrollo de Zonas de Frontera Argentino-Uruguaya (CODEFRO). Asistió el canciller Rodolfo Nin Novoa y su par del vecino país, Jorge Faurie. “En 2019 se invertirán seis millones de dólares en el Área de Control Integrado de Fray Bentos y cuatro millones en el de Paysandú”, expresaron en la oportunidad.

Los invito a retrotraernos en el tiempo a diciembre de 2012. En esa oportunidad el Ministerio de Relaciones Exteriores presentó un trabajo de la «Dirección de Asuntos Limítrofes y de las Representaciones Nacionales Ante Comisiones Mixtas Binacionales» titulado «Frontera e Integración. Informe 2012.»

Allí sostenían que se estaba frente a un nuevo paradigma mediante la revitalización del CODEFRO y el funcionamiento  de los Comités de integración «son expresiones claras en las que se manifiestan las oportunidades de articulación en los diferentes niveles de gobierno.»

Hace cinco años se decía desde el Ministerio de Relaciones exteriores que la CODEFRO tenía un nuevo impulso y que en vías de consolidarse estaban los Comités de Integración como el de Carmelo – Tigre, entre otros. «La reglamentación de los Comité tiene aprobación parlamentaria en ambos países y excelentes perspectivas de desarrollo», escribieron.

«Son numerosos los proyectos tanto sociales como económicos que se vienen desarrollando en la frontera …-hay que permitir- mayor agilidad en el trabajo, coordinaciones periódicas, visitas a las ciudades uruguayas de referencia como parte de la rutina jurisdiccional», señala el documento.

Nada de esto ha pasado en Carmelo. Cualquier vecino puede probar que todo lo que escribió el Ministerio de Relaciones Exteriores en su informe 2012, no ha tenido el más mínimo impacto en la ciudad.

Ahora aparece nuevamente la CODEFRO anunciando una inversión millonaria en Fray Bentos y Paysandú. No se confunda son casi los mismos que intentaron crear el Comité de Integración Carmelo – Tigre y que brilla por su ausencia.

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En 2011 quien era embajador de la República Argentina en Uruguay,  Dante Dovena, expresaba  aquí en Carmelo que “ponemos sobre la mesa el inicio de una serie de trabajos que ambos municipios darán de ahora en más. Argentina y Uruguay, Carmelo y Tigre, están unidos desde siempre, ya superado el problema de Botnia.»

Siguiendo el reglamento para los Comités de Integración firmado el 16 de marzo de 2011, los directores de asuntos limítrofes de ambas cancillerías presidieron las reuniones en el curso de las cuales se conformaron cuatro comisiones: 1) Facilitación fronteriza; 2) Infraestructura; 3) Comercio y Producción; 4) Políticas sociales.

Los acuerdos alcanzados en cada comisión quedaron plasmados en el “Acta Final del Comité de Integración Tigre-Carmelo, I Reunión”, del 22 de junio de 2012.

Invito al vecino a repasar algún cambio que involucre las relaciones entre Tigre y Carmelo de facilitación fronteriza, alguna obra de infraestructura, avances en el comercio y la producción y el desarrollo de tan solo una política social que vincule a ambas ciudades.

No va encontrar ninguna. La CODEFRO nunca volvió a Carmelo y si lo hizo nadie se enteró. Por eso uno duda de todas las promesas en obras para la ciudad. Porque ya hubo otras, vinieron autoridades importantes, se comprometieron y nada hicieron.

El documento «Frontera e Integración» lo puede ver cualquier ciudadano curioso, y le reitero han pasado cinco años de la presentación «del nuevo paradigma.»

El Embajador argentino Dovena declaró en aquella oportunidad: “Estas iniciativas son hechos concretos que consolidan la integración entre nuestros países. El Comité es un ámbito para que las demandas reales de la población transfronteriza sean escuchadas, analizadas y, sobre todo, resueltas por las autoridades pertinentes”.

Lo concreto Dovena es que a cinco años de sus afirmaciones cuando era embajador aquí nada cambió, nadie habló una palabra de los temas presentados y el único sonido que se escucha es el silencio del río.

Por eso dudamos de la palabra, porque la documentación no miente. Y las cosas que se dicen quedan archivadas.

A veces es un buen ejercicio presentarla nuevamente en sociedad.

Elio García Clavijo

 

 

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