El águila nazi del «Graf Spee», ¿a punto de ser subastada?

El águila del Graf Spee en el momento en el que es sacada del Río de la Plata el 10 de febrero de 2006. foto: Alfredo Etchegaray

Por Carlos Castillos

Montevideo (dpa) – Desde que fue recuperada hace algo más de once años, el águila de bronce que adornaba el acorazado alemán «Admiral Graf Spee», hundido por su capitán a comienzos de la Segunda Guerra Mundial en el Río de la Plata, ha sido objeto de controversias. Ahora, este vestigio nazi parece estar cada vez más cerca de ser vendido o subastado.

«El gobierno nos dice que puede haber un camino de solución», explica a dpa en Montevideo el empresario local Alfredo Etchegaray, quien formó parte del equipo de exploradores privados que participó en la delicada operación de rescate en febrero del 2006. Si el águila es vendida, a él le corresponde el 50 por ciento de lo que se recaude.

El empresario Alfredo Etchegaray junto al águila del Graf Spee tras ser rescatada del Río de la Plata el 10 de febrero de 2006. foto: Alfredo Etchegaray

El tema resurgió en una reciente sesión del Congreso uruguayo, cuando el diputado Jorge Gandini del Partido Nacional (PN) sugirió que el Gobierno venda el águila para obtener los fondos que permitan cubrir necesidades de la Marina del país, que reclama más recursos para su funcionamiento y es la encargada de custodiar la histórica pieza.

El ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, no dio ninguna señal concreta aún y se limitó a decir que el Estado uruguayo tiene una intención proactiva respecto de este tema.

«De todas maneras, dudo que con esa venta podamos comprar una plataforma (de vigilanca marítima) ya que han existido disímiles valoraciones de tasación», agregó el ministro uruguayo en referencia a los recursos reclamados para la Marina.

Nadie sabe exactamente cuánto vale la famosa pieza de bronce, aunque se ha hablado de hasta 50 millones de dólares. Etchegaray, sin embargo, no se ilusiona con esa cifra y sostiene que se conforma con ocho o diez millones.

En 2014, la Corte Suprema de Justicia decidió que el águila era propiedad del Estado uruguayo, abriendo el camino para cualquier destino que dispusieran el gobierno. Y éste quiere evitar que el águila sea usada para exaltar los símbolos del nazismo.

Menéndez dijo que el Estado maneja el tema «con mucho respeto y ponderación». «Hoy estamos en un contexto de relacionamiento internacional, con leyes, con tratados de los cuales dependemos y que los distintos países tratan de reivindicar», manifestó el ministro, sin entrar en más detalles.

El águila mide 2,8 metros de alto, pesa 350 kilos, sostiene entre sus garras una cruz esvástica y por su valor simbólico es codiciada por coleccionistas y museos de varias partes del mundo.

Apenas fue extraida del río que forma el límite natural entre Uruguay y Argentina, el 10 de febrero del 2006, el águila fue depositada en una dependencia de la Marina, donde se custodia con un riguroso dispositivo de seguridad y lejos de la vista de investigadores y curiosos.

«Mientras se nos compense, cualquier solución es bienvenida» dice el empresario Etchegaray. Él sugiere que si no se vende o se subasta, se abra en Uruguay un museo dedicado a la Segunda Guerra Mundial. «Los museos temáticos suelen generar buenos ingresos», dice.

Etchegaray se dedica a dar conferencias por el mundo y ofrece el abundante archivo de videos, fotos, documentos y grabaciones para compartir una visión de aquellos hechos históricos.

El empresario uruguayo desmiente que los interesados en el águila del «Admiral Graf Spee» sean solamente grupos neonazis. Aseguró que han llegado hasta él intermediarios para plantear el interés de museos del Holocausto de Estados Unidos, Alemania e incluso Israel.

«Todos estamos de acuerdo en que el destino del águila sea académico, porque es un material histórico y la esvástica no es un símbolo solamente nazi», afirma Etchegaray.

El «Admiral Graf Spee» fue destinado por Adolf Hitler a atacar la marina mercante enemiga y esa misión lo llevó hasta las aguas del Atlántico Sur en los últimos meses del año 1939, poco después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial.

En diciembre de ese año el acorazado alemán protagonizó la llamada Batalla del Rio de la Plata, al ser sorprendido por el «Exeter», el «Ajax» y el «Achilles», tres naves de guerra británicas que lo acorralaron frente a Montevideo.

Para no entregarse a sus adversarios, el comandante Hans Langsdorff decidió el 17 de diciembre hundir el «Admiral Graf Spee». La tripulación fue llevada a Uruguay y Argentina.

Unos días después de desembarcar en Buenos Aires, Lagsdorff se suicidó en un hotel de esa ciudad, envuelto en la bandera de combate de su nave de guerra, según recogen los libros de historia.

Cuando bajan las aguas del Río de la Plata, desde la costa uruguaya suelen apreciarse todavía hoy día algunos restos del buque. Además del águila, Montevideo conserva numerosos recuerdos de aquella famosa batalla que se libró lejos de Europa.

Guías: Historia Graf Spee

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