Enrique Osta nos cuenta detalles de la Feria Internacional de Óptica de Milán 2017

Enrique Osta.

Febrero es un mes muy importante para la salud visual. Es el mes en el cual tiene lugar Mido, la Feria Internacional de Óptica de Milán, en Italia; uno de los eventos anuales de referencia para los profesionales del sector de la óptica de toda Europa.

Allí se puede conocer in situ las últimas novedades, innovaciones y avances tecnológicos en productos ópticos.

Uno de los aspectos más apasionantes de Mido es la enorme diversidad de su exposición. La ventaja de asistir en persona es que allí quienes participan pueden charlar con los expertos, tocar los lentes e incluso probarlos.  Es un deber que los profesionales ópticos consideran imprescindible. Así, cuando llega el momento de presentar los modelos a los clientes, saben qué se siente con según qué material, diseño, gramaje, etc.

Lo normal para la mayoría de las personas es plantarse ante las vidrieras de una óptica y contemplar una serie de lentes Unas te gustan más y otras menos. Ellos, como profesionales, en Mido tienen la oportunidad de ir más allá y descubrir los entresijos del diseño y fabricación de los lentes.

Es por eso que Rodenstock Uruguay invitó a un grupo de empresarios uruguayos del sector a visitar durante tres días, el 25, 26 y 27 de febrero la feria en Milán, Italia.

Enrique Osta fue uno de ellos y nos cuenta su experiencia en la feria más prestigiosa del mundo en óptica.

¿Cómo fue la experiencia?
Muy buena, es la cuarta vez que participo de la misma, este año mediante una invitación de Rodenstock, que estaban interesados en que viera principalmente su stand, ya que iban a presentar unos nuevos productos. Sacaron unos nuevos cristales tipo cromax para el verano europeo, son especiales para sol y graduados.

¿Qué dimensión tiene esta feria?
Las ferias de óptica son iguales a las ferias ganaderas. Se concentra toda la industria óptica del mundo, porque ahora entra Asia también. Estamos hablando de unos 1.300 expositores y en tres días hay que ir y ver ya lo que a uno le interesa. Por eso te aconsejan marcar previo a  la feria los stands que estás interesado en ver. Si vas con la idea de ver todo, no ves nada.

¿Qué se puede ver en ese tipo de ferias?
Como toda feria muchas veces uno ve cosas que son invendibles. Lentes llenos de adornos, vidrios planos. Luego uno puede ver lo interesante, la moda del verano europeo. La tendencia seguirá siendo los lentes de material sintético. Plásticos ultralivianos, en receta, una montura con un peso de 4 gramos. Materiales muy nobles diseñados para equipos de la NASA que ahora lo aplican en lentes. Se busca materiales resistentes y de poco peso. En cristales salieron multifocales nuevos, antireflejos con garantías más largas, con resultados más precisos.

¿Dónde se concentra la industria óptica en el mundo?
Está concentrada en el norte de Italia, algo en Alemania y un poco en Francia. En el resto del mundo prácticamente no se fabrican. Nosotros empezamos a ir hace más de veinte años con mi hermano al norte de Italia y había en aquel tiempo unas mil seiscientas industrias ópticas, una al lado de la otra, en plena montaña en la frontera con Austria. Hoy día hay muchas menos por la invasión China. Pero ahora con el fenómeno Trump los europeos están empezando a fabricar solo europeo. En la misma teoría del Presidente de los Estados Unidos en defender la industria local, allá en Europa salen a defender su industria.

¿Hay una tendencia en Europa a defender entonces sus industrias?
Sí, lo noté en las tiendas, no solo en Italia, también aproveché y estuve unos días en España y vi como resaltan en las vidrieras, la denominación de origen. El «hecho en España» o «fabricado en Italia».

¿Esto afecta en algo el negocio?
No creo, me parece incluso. A mi gusto es mucho mejor así. No me gusta vender una montura italiana con una parte hecha en China o en otro país. Se está regresando a realizar todo el trabajo en el país de origen. Se extrañaba la calidad de una armazón de hace veinte años atrás, donde nada que ver con lo que se fabricaba hasta ahora.

¿Se está volviendo a completar todo el trabajo desde un solo país?
Sì, hay un regreso a la vieja forma de fabricar. También los costos en Europa han bajado mucho. La calidad sigue siendo buena.

¿Cómo esta hoy la industria óptica?
Con problemas como todas las industrias. Lo que salva a la industria óptica es que son de «moda». Antes en esas ferias te exigían una compra mínima de piezas, hoy te venden lo que tu necesites. En un momento hubo una crisis en Europa y se sintió en la óptica, pero ahora están repuntando. Hay ganas de volver a lo europeo. Uno ve las nuevas tendencias ya para el verano uruguayo de 2018 con lentes redondos. Son modas los productos retros.

Al final ¿cómo estaba el stand de Rodenstock?
Mostraron una máquina de última generación que cuesta unos dos millones de dólares. Rodenstock Uruguay tiene pensado aumentar la cantidad de empleados en su filial de Montevideo. Tienen previsto traer una máquina robotizada para el armado de multifocales.

Enrique Osta participó de la Feria Óptica de Milán en Italia.

 

 

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