Mi iPhone

Entre tres a seis meses podía llevar a un técnico arreglar el televisor de tu casa.

Hace un tiempo pasé por la experiencia de tener que desbloquear mi iPhone para poder volver a usarlo. Fue una experiencia que me volvió de inmediato a la niñez. Ahora les cuento por qué.

Algo toqué que mi iPhone enloqueció y me pedía una contraseña que no recordaba. El teléfono quedó de inmediato bloqueado «por cuestiones de seguridad», me informaron a través de internet.

Lo cierto es que tuve que ir al operador más cercano. Para los que vivimos en Carmelo el sitio queda en Colonia del Sacramento. Allí hay un Servicio Técnico Autorizado Apple (AASP) con más de 20 años de experiencia. Me encantó.

Una chica me atendió a la antigua, estupendamente y me dijo que volviera en una semana. ¿Se imaginan a una persona hoy día sin celular durante tantos días? Sí, claro, yo.

Cuando volví de Colonia del Sacramento sin mi celular recordé mi niñez. Más precisamente el televisor blanco y negro de casa. Cada vez que se rompía mis padres concurrían al «Service Philips» de mi barrio.

Si era una lámpara, era fácil, el técnico la pedía a Montevideo, pero si carecía de repuesto, demoraba entre una semana y hasta un mes. Más dura era la situación cuando se rompía el tubo de imagen. Allí el televisor de casa podía permanecer entre tres a seis meses en arreglo, nunca supe por qué. Pero recuerdo llegar al lugar y verlo entre una enormidad de televisores desvencijados con un papel pegado con cinta adhesiva que decía «García».

A veces pasaba tanto tiempo que ya el televisor en el local desaparecía de nuestra vista. El señor miraba el cuaderno y simplemente decía en el mejor de los casos – «venga dentro de 15 días que puede tener novedades», o a veces «tranquilo, que cuando este pronto lo llamo».

Antes no había quejas. La gente esperaba porque el tiempo era otro. Los relojes ciudadanos eran más tolerantes. Se vivía con pausa. Cuando volvía el televisor del service era tan festejado su regreso que a uno le quedaban los ojos rojos de ver tanta televisión.

Cómo no voy a esperar una semana por mi celular,  si en casa una vez esperaron un año para que le dijeran a mi padre que el televisor ya no tenía más arreglo.

Nada ha cambiado, tengo un iPhone que a veces enloquece como el televisor Philips que había en casa. E increíblemente el Apple Store de Colonia del Sacramento me hace esperar con el mismo sistema que cientos y cientos de técnicos de televisores arreglaban en el garage los viejos aparatos de antaño, a lo largo y ancho de todo el país.

La chica anotó en un papel mis datos. «Esto lo mando para Montevideo», respondió, a lo que de inmediato me explicó «en una semana lo tiene desbloqueado».

Por un momento pensé que le iba a poner un papel que dijera «garcía» en mi celular. Hubiese sido demasiado emocionante.

Igual me fui contento.

Elio García

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