Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a «lavar»…

Por Abel Oroño

QUE SEPA COSER, QUE SEPA BORDAR, QUE SEPA ABRIR LA PUERTA PARA IR A ‘LAVAR’… Operación trazador… Qué temazo para una novela policial! Nos imaginamos al Comisario Montalbano (1) siguiendo la pista que iba dejando el trazador y llegando a la primera contratación: alguien lavaba dinero del narcotráfico en una Casa de Cambio. Cuál era la marca que dejaba? pagos considerables ($300.000/$400.000) en billetes pequeños, de $100 o $200. También había billetes de 20 pesos.

Feliz por el hallazgo y el golpe al narcotráfico, Montalbano se sienta en su escritorio. Pero, de repente, irrumpe Catarella ruidosamente -como siempre- y le dice: “se cerró el caso del transador” ese error en la selección de la palabra -habitual en él, siciliano de pura cepa, que no se lleva bien con el italiano estándar- esta vez tenía un punto interesante: el lavador de narcopesos, de había autoinculpado de todo lo ocurrido, por lo que la fiscal del caso aceptó llevar adelante un juicio abreviado.

Por lo tanto, se terminan todas las investigaciones. Entonces, cómo saber de dónde provenía exactamente el dinero? quiénes lo aportaban? esas pequeñas empresas que justificaban los pagos, existían realmente o eran solo papel pintado? cómo había llegado a esa casa de cambio? cuáles eran sus vínculos? Por otra parte, a quién protege auto inculpándose? sin duda, a su hijo… Pero, solo a él? El “trazador” parece ser un testaferro, pero, de quién?

Resulta claro -entonces- que su proceder es bastante parecido al de la Mafia. Por eso, recordamos a Montalbano y su lucha por llegar al fondo de cada caso que investiga. Lo que, en principio, parecería imposible en este caso… Pero, que ha ocurrido? siempre es posible encontrar un resquicio, y lo que el trazador dejó fuera de sus declaraciones, fue el vínculo con otras casas de cambio a las que también concurría. Por lo tanto, desde allí, en principio, se podría reandar el camino.

Ojalá así sea! Pero, este caso, tiene “más tela para recortar”… El mismo trazador estaba contratado como asesor por un joven edil del Partido Nacional, cobrando, por mes, alrededor de $50.000. Nunca lo asesoró en nada, nunca lo visitó en la Junta Departamental. Cómo llegó a él? a través de su hijo, que es amigo del edil antes mencionado. Nos preguntamos: sobre qué temas podría asesorarlo? leyes de tránsito (?), organización del espacio público (?), seguimiento de personas en situación de vulnerabilidad (?) Pensando un poco, llegamos al punto donde nos tropezamos con una realidad tremenda e injusta: los ediles no cobran sueldo, sus cargos son honorarios.

Esto es histórico, está establecido en la Constitución, y podría rastrearse el concepto hasta la Constitución de 1830, para la cual solo eran ciudadanos los hombres, mayores de 30 años, con propiedad a su nombre y que no fueran empleados de nadie. Es decir, los ricos… Pero, en la actualidad, los ciudadanos que alcanzan el cargo de edil, pueden ser empleados, con trabajos subalternos, sin ningún problema.

Ahora bien, en esas circunstancias, qué tiempo les queda para ejercer el cargo. Como siempre, la Historia nos invade y recordamos que durante la Democracia Ateniense (hace más de 2400 años), los griegos de habían dado cuenta de esta contradicción y crearon la MISTOFORIA: pago o sueldo que el estado de la antigua Atenas entregaba a los ciudadanos por participar en la vida pública y desempeñar cargos de gobierno.

No podríamos arribar a esa idea y -a través de un referéndum- modificar la constitución? En realidad, lo que se ha venido haciendo hasta hoy, inclusive, es establecer compensaciones. Cada Intendencia, tiene las propias, cada Junta Departamental aprueba su propio presupuesto.

Como ejemplo van estas tres: la Intendencia de Maldonado les paga sueldo. No está mal, pero es inconstitucional, por lo que constituye delito. La Intendencia de Canelones paga –contra factura- gastos de nafta, teléfono y boletos. La Intendencia de Montevideo -desde antes de la Dictadura- paga para contratación de asesores, lo que en la actualidad supera los $260.000 por mes, por edil. La tentación es grande, por lo que encontrar un “asesor” que acepte cubrir un cargo inexistente para que el edil pueda alcanzar algún peso para su bolsillo, puede ser un desafío interesante. Por eso, lo que decíamos más arriba: sería importante para clarificar el ejercicio de cargos de gobierno, que quienes accedan a ellos sean compensados económicamente. Es más, sería honorable y legítimo.

(1) Personaje principal de las novelas policiales de Andrea Camilieri. También puede verse en formato tv como serie.

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