La producción de agua potable tiene una consecuencia poco visible para la población: durante el proceso de tratamiento se generan residuos que deben ser retirados del agua antes de distribuirla para consumo humano. Su destino y sus posibles efectos sobre ríos y arroyos constituyen el tema central de una investigación realizada en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República.
El trabajo, titulado Efectos sobre el entorno del vertido de lodos de plantas potabilizadoras, fue elaborado por Paola Terzano en 2025, como tesis de Maestría en Ingeniería Ambiental, bajo la tutoría de Alice Elizabeth González.
La investigación utiliza información proporcionada por OSE y modelos de cálculo para estimar la cantidad de residuos producidos por distintas plantas potabilizadoras del país. Entre las localidades estudiadas figura Carmelo, para la que se estima una generación de 10.651 kilogramos mensuales de lodos, equivalentes a unas 10,65 toneladas.
Los lodos son materiales que se separan del agua durante su tratamiento. Contienen partículas de tierra, materia orgánica y sustancias utilizadas para facilitar la eliminación de impurezas, entre ellas compuestos de aluminio y hierro.
Qué indican los datos de Carmelo
Según los cálculos presentados en la tesis, la planta potabilizadora de Carmelo tiene una producción anual de agua de aproximadamente 1,5 millones de metros cúbicos, equivalentes a unos 4,17 millones de litros diarios.
A partir de esa producción, el estudio estima una población abastecida de entre 27.094 y 27.788 personas. Esta cifra corresponde a una estimación técnica de población servida y no debe confundirse con la población residente de la ciudad.
Otro dato incorporado es la turbiedad del agua utilizada para potabilización, con un valor de 46,59 en la unidad técnica empleada para medir la presencia de partículas que dificultan el paso de la luz.
La cantidad estimada de residuos para Carmelo equivale a unos 14,8 kilogramos por hora, considerados como masa de lodo en los cálculos de la investigación.
El trabajo permite establecer comparaciones con otras localidades del departamento. Para Nueva Palmira estima 4,33 toneladas mensuales; para Rosario, 4,88; para Nueva Helvecia, 5,64; para Juan Lacaze, 6,88; y para Colonia del Sacramento, 19,88 toneladas.
Estas diferencias no dependen únicamente de la cantidad de habitantes atendidos. También influyen las características del agua que ingresa a cada planta, los productos utilizados en su tratamiento y los volúmenes procesados.
Los posibles efectos sobre los cursos de agua
La investigación advierte que la descarga de estos residuos sin tratamiento previo puede afectar los ecosistemas acuáticos.
La presencia de materiales en suspensión puede aumentar la turbiedad del agua y favorecer la acumulación de sedimentos. También pueden producirse alteraciones relacionadas con el aluminio y el hierro, dependiendo de las condiciones ambientales.
Una de las principales conclusiones del trabajo es que el riesgo aumenta cuando los residuos se descargan en cursos de agua con escaso caudal, porque tienen menor capacidad para diluirlos.
La autora señala que, según los datos históricos examinados, la descarga directa de lodos ha sido una práctica predominante en las plantas potabilizadoras uruguayas.
Sin embargo, la tesis no demuestra que las cantidades estimadas para Carmelo sean efectivamente vertidas al arroyo de las Vacas ni acredita un episodio de contaminación local. Para establecerlo sería necesario conocer el sistema de gestión de residuos de la planta, sus puntos de descarga y los resultados de controles ambientales específicos.
Un asunto que también forma parte de la gestión del agua
El estudio plantea que la potabilización no debería considerarse terminada cuando el agua alcanza las condiciones necesarias para su consumo. También debe incluir el tratamiento y destino de los residuos generados durante el proceso.
Entre las alternativas examinadas figuran la separación y deshidratación de los lodos, su disposición en lugares controlados y, bajo determinadas condiciones, su aprovechamiento para producir materiales de construcción.
La investigación recomienda fortalecer los mecanismos de control y establecer procedimientos específicos para evaluar los efectos ambientales de estos residuos.
En el caso de Carmelo, los datos ofrecen una referencia cuantitativa sobre un aspecto de la producción de agua potable que habitualmente no forma parte de la información pública. También permiten identificar una cuestión pendiente de verificación: cómo se gestionan actualmente los residuos de la planta local y qué controles se realizan sobre su destino.
Fuente: Paola Terzano, Efectos sobre el entorno del vertido de lodos de plantas potabilizadoras. Tesis de Maestría en Ingeniería Ambiental, Facultad de Ingeniería, Universidad de la República, julio de 2025. Datos de Carmelo: tablas 16, 17 y 18, páginas 176, 179 y 181.
