La Reserva de Fauna volvería a quedar frente a una mudanza sin destino conocido

Un documento del Ministerio de Turismo aseguró en 2024 que el espacio permanecería en el mismo terreno. Dos años después surge que deberá buscar otro predio. Entre ambos momentos aparecen un comodato vencido, cambios en el proyecto del Hotel Casino, problemas en la gestión de los animales y varias instituciones con competencias diferentes.

La discusión sobre el futuro de la Reserva de Fauna de Carmelo vuelve al punto donde parecía haber encontrado una respuesta: la tierra.

La edición de este sábado 3 de octubre de El Eco anuncia que la Reserva “deberá buscar un nuevo predio”. La información abre una pregunta que va más allá de dónde quedarán los animales. Existe documentación oficial que dos años antes había establecido otro escenario.

El 15 de abril de 2024 el Ministerio de Turismo respondió un pedido de informes presentado en la Cámara de Representantes por el entonces diputado Nicolás Viera. El expediente 2024-9-1-0000493 contiene una afirmación precisa.

La Dirección General de Secretaría informó que autoridades ministeriales habían recibido a una persona que había recolectado firmas en defensa de la Reserva, acompañada por la entonces alcaldesa de Carmelo. Según la respuesta oficial, se les comunicó que la Reserva no sería eliminada y que sería trasladada “unos metros más atrás en el mismo terreno”.

No se trataba de una declaración en una conferencia de prensa. Era una respuesta oficial remitida al Parlamento.

El Hotel Casino aparece detrás de la discusión

La situación de la Reserva está vinculada desde hace años al futuro del Hotel Casino Carmelo.

En febrero de 2024 el Poder Ejecutivo lanzó una licitación para vender los padrones 2682 y 2683, propiedad del Ministerio de Turismo, con una superficie aproximada de 10.459 metros cuadrados. La venta quedaba condicionada a la construcción y puesta en funcionamiento de un hotel de lujo y a una concesión para explotar un casino durante 20 años.

Para preparar aquel llamado se había formado una comisión integrada por el Ministerio de Turismo, el Ministerio de Economía y Finanzas, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Intendencia de Colonia. La propia respuesta parlamentaria de 2024 identifica a esas instituciones como participantes del proceso. La Reserva era uno de los asuntos que debía resolverse.

El problema, en realidad, venía de antes. En 2021 Carmelo Portal informó que el Ministerio de Turismo había comunicado a autoridades locales que no renovaría el comodato correspondiente a parte de los terrenos ocupados por la Reserva. Según aquella información, unas tres hectáreas y media pertenecían al Ministerio y el resto involucraba terrenos departamentales y privados. Luego apareció otra solución.

En 2023, una respuesta de Turismo difundida a partir de otro pedido de informes indicaba que se había acordado renovar el comodato y que, una vez licitado el hotel, los animales serían trasladados aproximadamente 150 metros, mediante una solución coordinada con la Alcaldía.

En 2024 el Ministerio volvió a sostener por escrito que la Reserva permanecería dentro del mismo entorno.

La licitación del Hotel Casino finalmente no consiguió oferentes y el proyecto quedó sin adjudicar. En documentación parlamentaria más reciente, el propio Ministerio señaló que aquel llamado quedó desierto y que se encontraban en evaluación otras alternativas para el inmueble.

La pregunta que queda abierta es si esas nuevas alternativas modificaron también la solución prevista para la Reserva.

Un comodato que se convirtió en el problema central

Durante 2025 surgió otra situación institucional. Cuando el Municipio de Carmelo recibió a responsables de la Reserva después de denuncias vinculadas con el manejo de animales, los concejales señalaron que el comodato estaba vencido desde 2019. La falta de un vínculo jurídico actualizado fue presentada entonces como una dificultad para realizar inversiones, obtener recursos y efectuar mejoras estructurales.

La Reserva había reabierto al público el 9 de marzo de 2025 después de varios años cerrada. ADECO había asumido tareas de recuperación del espacio desde 2024 y presentó el proyecto como la transformación progresiva del lugar en un ecoparque. La reapertura contó con respaldo de la Intendencia y del Municipio.

Pero el problema territorial continuaba sin resolverse.

En noviembre de 2025 se produjo además un episodio que expuso la fragilidad del funcionamiento: un cerco fue cortado, decenas de ciervos Axis escaparon y varios animales murieron. Intervinieron Policía, Seguridad Rural, militares y cuidadores de la Reserva. El hecho generó actuaciones administrativas y consultas a organismos vinculados al bienestar y la protección animal.

El Municipio dejó entonces registrado que no administraba directamente el establecimiento y anunció consultas al Instituto Nacional de Bienestar Animal y al Ministerio de Ambiente.

La Junta Departamental también incorporó el asunto a su agenda. En diciembre de 2025 remitió planteos al Ministerio de Ambiente, a la Intendencia y al Municipio por la situación generada en la Reserva. En 2026 figura además un pedido de informes del edil Carlos Fernández al Ejecutivo Departamental específicamente relacionado con el establecimiento.

Muchas instituciones y una pregunta sin documento

El recorrido permite identificar distintos niveles de responsabilidad.

El Ministerio de Turismo es propietario de parte de los inmuebles relacionados con el complejo del Hotel Casino y fue quien informó al Parlamento que la Reserva seguiría dentro del mismo terreno.

La Intendencia de Colonia integró la comisión que trabajó en la licitación del hotel, tiene competencias territoriales y aparece vinculada a otros sectores del área.

El Municipio de Carmelo no administra formalmente la Reserva, pero intervino políticamente, mantuvo reuniones con sus responsables y realizó gestiones ante organismos nacionales.

El Ministerio de Ambiente y los organismos competentes en fauna y bienestar animal tienen responsabilidades relacionadas con las condiciones en que permanecen y son manejados los ejemplares.

Y la organización que administra actualmente el espacio debe cumplir las obligaciones derivadas de la tenencia y manejo de animales, además de acreditar el vínculo jurídico que habilita el uso del predio.

Lo que todavía no aparece públicamente es el documento que cierre el círculo.

Si la Reserva debe abandonar definitivamente su emplazamiento actual, debería existir una decisión capaz de responder preguntas básicas: qué organismo resolvió el traslado, qué terrenos están afectados, qué sucedió con la solución anunciada oficialmente en 2024, quién deberá proporcionar el nuevo inmueble, quién financiará el traslado y las nuevas instalaciones y bajo qué figura jurídica funcionará la Reserva en el futuro.

La historia institucional del lugar tampoco es reciente. Documentación de la Junta Departamental registra que Raúl Igoa fundó allí en 1976 un espacio dedicado a la fauna y la flora y que en 1988 se constituyó una comisión de apoyo. Hace medio siglo, por tanto, que la Reserva ocupa un lugar dentro de la historia urbana de Carmelo.

En octubre de 2026 el problema vuelve a ser territorial. Pero esta vez existe un antecedente escrito.

En abril de 2024 el Estado dijo al Parlamento que la Reserva no desaparecería y permanecería dentro del mismo terreno. Si esa decisión cambió, la cuestión periodística ya no consiste solamente en saber adónde irá la Reserva.

También corresponde establecer quién cambió aquella decisión, cuándo lo hizo y en qué documento quedó escrito.

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