La política debe recuperar la confianza de la gente
Desde el Comité Héctor Grosso del Frente Amplio de Carmelo entendemos que la situación generada en torno al edil nacionalista Gonzalo Gómez y su exasesor Pablo Leiva merece una reflexión política e institucional que vaya más allá de los nombres propios.
Pablo Leiva fue contratado como asesor del edil Gonzalo Gómez y percibía $52.000 nominales mensuales. El propio edil reconoció públicamente que prácticamente no mantenía contacto directo con Leiva, que la recomendación surgió de su hijo Lucio y que, durante meses, Leiva no concurría a la Junta Departamental ni llegó a realizar las tareas que originalmente se habían previsto para él. El propio Gómez reconoció que fue un error de su responsabilidad.
Estamos hablando de recursos destinados al funcionamiento de una institución pública.
Y acá está el punto central.
No alcanza con decir “me equivoqué”.
Cuando se administra dinero público, existen responsabilidades, controles y obligaciones. La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se contrata, quién recomienda, qué tareas se asignan, qué controles se realizan y qué contraprestación recibe la sociedad por cada peso que se destina a una contratación.
El caso de Pablo Leiva es todavía más delicado porque posteriormente fue condenado por lavado de activos en una investigación vinculada al narcotráfico. Esto no significa atribuirle al edil Gómez responsabilidad penal por los delitos cometidos por Leiva. Pero sí obliga a discutir seriamente qué controles políticos e institucionales existen antes de incorporar personas a estructuras financiadas con recursos públicos.
Y hay algo que nos preocupa profundamente como frenteamplistas.
Estas situaciones alimentan una de las frases más peligrosas para nuestra democracia:
“Son todos iguales.”
“Todos los políticos son corruptos.”
Cuando un ciudadano llega a creer eso, pierde confianza en los partidos, en el Parlamento, en las Juntas Departamentales y, finalmente, en la propia democracia.
Y cuando esa confianza se pierde, avanzan los discursos antiestado, antiinstitucionales y antipolíticos, que pretenden convencer a la sociedad de que las instituciones democráticas son el problema y que todo lo público debe ser despreciado o destruido.
Por eso debemos tener mucho cuidado.
No le hace bien a la democracia.
No le hace bien a las instituciones.
Y tampoco le hace bien a la izquierda.
El Frente Amplio nació y creció defendiendo la democracia, la transparencia, la responsabilidad en el manejo de los recursos públicos y el fortalecimiento de las instituciones.
Por eso no podemos mirar para el costado cuando ocurren situaciones que deterioran la confianza ciudadana.
Y tampoco debemos utilizar estos hechos para generalizar ni para afirmar que todos los dirigentes políticos actúan de la misma manera.
No son todos iguales.
Precisamente por eso debemos ser exigentes.
Porque quienes trabajan honestamente en la política tienen derecho a que existan reglas claras y controles rigurosos que permitan diferenciar la responsabilidad, la transparencia y el compromiso con lo público de las malas prácticas.
Desde el Comité Héctor Grosso entendemos que corresponde avanzar en una explicación completa sobre:
• Las condiciones de contratación de Pablo Leiva.
• Las tareas concretas que tenía asignadas.
• El período durante el cual percibió su remuneración.
• Los controles realizados sobre el cumplimiento de esas tareas.
• Los montos efectivamente abonados y sus correspondientes obligaciones laborales y aportes.
• Y los mecanismos existentes para impedir que situaciones similares vuelvan a repetirse.
La propia estructura de asesorías de la Junta Departamental de Montevideo está siendo cuestionada públicamente y el caso ya fue derivado hacia los ámbitos de ética del Partido Nacional.
La respuesta no puede ser el silencio.
Tampoco puede ser la defensa corporativa de ningún partido.
La respuesta tiene que ser más democracia, más transparencia, más controles y más responsabilidad.
Porque defender al Estado no significa defender cualquier práctica realizada desde el Estado.
Defender al Estado es defender lo público.
Defender las instituciones es defender la democracia.
Y defender la democracia es cuidar la confianza de la gente.
Comité Héctor Grosso
Frente Amplio – Carmelo
