El sacerdote Ignacio Muñoz integra uno de los equipos convocados por la Conferencia Episcopal del Uruguay para trabajar en la preparación de la visita del papa León XIV. Su tarea está centrada en las celebraciones litúrgicas, particularmente en Florida, aunque también colabora con aspectos de las actividades previstas en Montevideo y Paysandú. En esta entrevista, en Radiolugares, explica qué está confirmado, qué continúa sujeto a definición de la Santa Sede y cómo se organiza una visita que, además de su dimensión religiosa, plantea desafíos de transporte, seguridad y recepción de miles de personas.
La visita de León XIV tendrá como puntos confirmados Montevideo, Florida y Paysandú, según explicó Muñoz. Sin embargo, buena parte del programa concreto todavía se encuentra en proceso de elaboración y depende de las definiciones que adopten el pontífice y los organismos de la Santa Sede encargados de sus viajes.
Muñoz participa en el equipo de celebraciones litúrgicas convocado por la Conferencia Episcopal. Desde allí se elaboran propuestas sobre ritos, cantos y otros aspectos de las celebraciones, que posteriormente son sometidas a consideración de Roma.
En el plano local, la visita ya moviliza a las comunidades católicas de Colonia y Soriano. En Carmelo se completaron tres ómnibus para viajar a Florida y se abrió una lista de espera. Jóvenes de la parroquia también se preparan para participar como voluntarios. Además, integrantes de coros de Carmelo, Ombúes de Lavalle y Miguelete se sumarán al Coro Municipal de Colonia para la celebración de Florida.
«Lo único confirmado oficialmente son Montevideo, Florida y Paysandú»
—¿Qué está confirmado hasta el momento sobre la visita del papa León XIV a Uruguay?
—Los lugares que va a visitar son Montevideo, Florida y Paysandú. Eso es lo que está confirmado oficialmente por parte de la Santa Sede. La programación todavía se está definiendo en Roma. En estos días los obispos uruguayos están manteniendo reuniones y habrá un encuentro con el Papa en el que se terminarán de definir algunos aspectos, especialmente aquellos en los que él tiene un interés particular.
—¿Quién decide finalmente el programa?
—La visita se construye a partir del interés de la Santa Sede y de las invitaciones realizadas tanto por el Gobierno uruguayo como por la Conferencia Episcopal del Uruguay. Desde aquí se hacen propuestas, pero quien finalmente define es el Papa, junto con los equipos y oficinas que lo asesoran. La Santa Sede tiene una oficina dedicada especialmente a los viajes, que trabaja coordinadamente con la oficina de celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice.
—¿Cuál es su responsabilidad dentro de esa organización?
—Fui convocado por la Conferencia Episcopal para integrar el equipo que prepara las celebraciones litúrgicas. Estoy directamente vinculado con la misa de Florida y colaboro también en la preparación de Paysandú y Montevideo. Nuestro trabajo más importante ocurre antes de la llegada del Papa: preparar las celebraciones, los cantos, los ritos y presentar las propuestas correspondientes.
Una organización condicionada por los tiempos y los traslados
—¿Qué complejidad supone organizar una visita de estas características en pocos días?
—El Papa estará propiamente dos días cortos en Uruguay. Está previsto que llegue el día 6 por la tarde y se retire el domingo 8, también por la tarde, porque después continúa hacia Argentina. Eso obliga a optimizar mucho los tiempos. Por ejemplo, el traslado entre Montevideo y Paysandú está previsto en avión.
—¿Florida y Paysandú están preparadas para recibir una concurrencia masiva?
—Son ciudades que no tienen toda la infraestructura necesaria para afrontar con facilidad un evento masivo de estas características. Montevideo tiene una estructura más desarrollada en alojamiento y alimentación. Florida y Paysandú van a verse exigidas. Para Florida se manejan unas 50.000 personas, una cifra muy superior a la visita de Juan Pablo II de 1988, cuando participaron unas 15.000 personas en el Estadio Campeones Olímpicos.
—¿Paysandú puede recibir además visitantes de Argentina y Brasil?
—Sí. La ubicación de Paysandú hace que para personas del litoral y de otras zonas de Argentina resulte más cercano viajar allí que concurrir a los encuentros previstos en Buenos Aires, Luján o Córdoba. También se contempla la llegada de brasileños. Por eso, por ejemplo, estamos preparando las indicaciones de las hojas de cantos en español y portugués.
«Desde Uruguay proponemos, pero quien define es el Papa»
—¿Hasta dónde puede decidir la Iglesia uruguaya sobre las celebraciones?
—Hay un margen para presentar propuestas, pero siempre están sujetas a la aprobación de la Santa Sede. Hemos trabajado en varios borradores, tanto de los cantos como de los ritos y de algunas acciones que podría realizar el Papa durante las celebraciones. Hay cuestiones que podemos proponer y otras que ya vienen establecidas y no admiten modificaciones.
—¿Qué tipo de indicaciones llegan desde Roma?
—Hay instrucciones muy concretas. Por ejemplo, las dimensiones mínimas que debe tener el escenario, cómo deben distribuirse sus elementos o cómo debe realizarse el recorrido de una procesión. También existen indicaciones precisas respecto de los cantos.
—¿Qué criterios se establecieron para la música?
—Se pidió incorporar canto gregoriano y, al mismo tiempo, dar lugar a cantos populares conocidos por la comunidad. Hay un criterio importante: el coro tiene que acompañar el canto del pueblo y no convertirse en un espectáculo. Ese es uno de los aspectos en los que estoy trabajando para la celebración de Florida.
—¿La Santa Sede revisa previamente esos cantos?
—Sí. Nos pidió grabaciones de todos los cantos que se utilizarán. Ya hicimos una primera grabación con una formación reducida del Coro Municipal de Colonia y enviamos el material. Fue aceptado.
Jacinto Vera y la Virgen de los Treinta y Tres
—¿Qué identidad se busca dar a las celebraciones de Paysandú y Florida?
—Para Paysandú se propuso resaltar la figura de Jacinto Vera y la propuesta fue aceptada. La misa de Paysandú será propiamente la misa de Jacinto Vera. En Florida, naturalmente, hay una vinculación muy fuerte con la Virgen de los Treinta y Tres.
—¿Qué significado tendrá el encuentro previsto en la Catedral Metropolitana?
—La primera jornada terminaría con un momento de oración en la Catedral Metropolitana de Montevideo destinado a sacerdotes y religiosos de todo el país. Allí está además la tumba de monseñor Jacinto Vera. Seguramente será una instancia en la que se aborde de manera particular la consagración religiosa.
—¿Se conoce ya el contenido de las homilías del Papa?
—No. Las homilías son del Papa y el mensaje es suyo. Desconozco cómo se está gestionando actualmente ese aspecto. En otros pontificados era habitual que se solicitara al país un borrador y después el pontífice lo reelaborara, pero no sé cómo se está trabajando en esta oportunidad.
Carmelo se prepara para viajar a Florida
—¿Cómo se organiza la participación desde Carmelo y el resto de Colonia y Soriano?
—En las parroquias de Colonia y Soriano se dejó libertad para elegir dónde participar. En general, Mercedes se orienta hacia Paysandú y el resto hacia Florida. También habrá jóvenes que viajarán el sábado a Montevideo y el domingo a Florida.
—¿Cómo está respondiendo la comunidad de Carmelo?
—En nuestra parroquia ya tenemos tres ómnibus completos y ahora abrimos una lista de espera. Tampoco sabemos todavía qué disponibilidad adicional de ómnibus podremos tener.
—¿Ya están definidos los horarios de salida?
—No. Hasta que no exista un programa definitivo desde Roma sería inútil establecerlos. Necesitamos conocer exactamente a qué hora y en qué lugar será la celebración y cuáles serán las directivas de la organización en Florida. Hay que pensar en lo que supone el movimiento de unas 50.000 personas entre ómnibus, micros, camionetas y automóviles en una ciudad con accesos limitados.
—¿Habrá una preparación previa para quienes participen?
—Sí. Durante octubre habrá catequesis sobre el significado y el alcance de la visita del Papa, fundamentalmente desde una perspectiva espiritual. La preparación previa es muy importante para que, cuando llegue el momento de la visita, la gente comprenda el sentido de lo que va a vivir.
Jóvenes de Carmelo participarán como voluntarios
—¿Habrá participación de jóvenes de la parroquia en la organización?
—Sí. Algunos jóvenes van a trabajar como voluntarios en aspectos prácticos de las celebraciones de Florida y Montevideo. Se abrió una convocatoria para grupos de voluntarios y les propuse participar de esa manera. Es una experiencia diferente a concurrir simplemente como participante.
—También habrá presencia de coros del departamento de Colonia. ¿Cómo se está preparando esa participación?
—Estoy trabajando con el Coro Municipal de Colonia, que será ampliado con coreutas de Carmelo, Ombúes y Miguelete. La dirección está a cargo de Fernando Magdalena. Ya comenzaron a trabajar porque necesitábamos realizar las grabaciones solicitadas por la Santa Sede.
El mensaje que traerá León XIV
—¿Qué espera la Iglesia uruguaya del mensaje del Papa?
—El mensaje vendrá fundamentalmente del Papa. Desde Uruguay se pueden mostrar determinadas realidades. Una es la dimensión social de la Iglesia, entendida como una respuesta desde la fe y como parte de su propia vivencia. Otra es la realidad de los jóvenes, que no es homogénea en todo el país ni siquiera dentro de Montevideo, pero donde existe una presencia importante que quizá no siempre se visualiza.
—¿La elección de Florida también transmite un mensaje?
—Florida representa un momento específicamente religioso y de fe. Por el perfil que ha mostrado el papa León y por las instrucciones que recibimos, se percibe claramente que la celebración debe conservar ese carácter. El ambiente, los cantos, las oraciones y las lecturas tienen que conducir hacia la Eucaristía y hacia la Virgen de los Treinta y Tres.
—¿La visita puede tener consecuencias más allá de esos días?
—Creo que hay una visión de proyección, no una visión utilitarista. El trabajo previo es fundamental. La visita permite mostrar una realidad religiosa del Uruguay, pero también puede generar una repercusión posterior en las comunidades, particularmente entre los jóvenes y en la reflexión sobre las vocaciones.
La entrevista deja una distinción central para comprender los preparativos: existe un programa general y tres ciudades confirmadas, pero numerosos detalles permanecen sujetos a las decisiones de la Santa Sede. Mientras esas definiciones avanzan en Roma, en Uruguay los equipos trabajan sobre propuestas, logística y celebraciones que deberán adaptarse a las resoluciones finales. En Carmelo, esa preparación ya se refleja en los ómnibus completos, la convocatoria de voluntarios y la participación de coreutas de la zona.
