El consumo de los hogares uruguayos mantiene números positivos en 2026, aunque los datos no muestran un salto de magnitud. Entre enero y julio, las ventas en volumen de productos de consumo masivo crecieron 1,1% respecto al mismo período del año pasado. En pesos, en cambio, las ventas aumentaron 3,3%.
La diferencia entre ambas cifras es una de las claves para interpretar qué está ocurriendo: los comercios venden algo más de producto que hace un año, pero la facturación aumenta a un ritmo mayor que el volumen comprado. En el mismo período, el precio promedio registrado por Scanntech subió 2,2%.
Los datos corresponden al Radar de julio de Scanntech, elaborado a partir de un panel de más de 7.000 puntos de venta de todo Uruguay. La empresa analiza más de 250 categorías y procesa más de 30 millones de tickets mensuales. Por lo tanto, el informe ofrece una fotografía amplia del consumo masivo, aunque no representa la totalidad del gasto de los hogares ni permite trasladar sus resultados a todos los sectores de la economía.
Julio mantuvo el consumo en terreno positivo
El último dato mensual no modifica sustancialmente la tendencia. En julio, el consumo aumentó 1% interanual, las unidades vendidas 1,4% y la facturación 3,1%. El precio promedio avanzó 2,1%.
La trayectoria de los primeros siete meses, sin embargo, no fue lineal. El consumo cayó 0,9% en febrero, pero posteriormente registró variaciones positivas: 2,6% en marzo, 0,8% en abril, 2,2% en mayo, 0,9% en junio y 1% en julio.
Esto permite una primera lectura: hay crecimiento, pero todavía con oscilaciones y tasas moderadas. El acumulado de 1,1% está lejos de describir una expansión acelerada del consumo.
La cantidad de unidades compradas presenta una señal algo más favorable: aumentó 1,7% en el acumulado.
Se compran más productos por visita, pero no hay más visitas
Otro indicador ayuda a comprender de dónde proviene el aumento.
El informe muestra que las unidades por ticket crecieron 2,2%, mientras que el flujo de compradores por punto de venta cayó 0,5%. Al mismo tiempo, el tamaño promedio de los productos adquiridos disminuyó 0,6%.
Dicho de una manera sencilla: el crecimiento no parece apoyarse en una mayor frecuencia de visitas a los comercios, sino en una mayor cantidad de unidades dentro de cada compra.
Es una diferencia relevante. Un aumento del consumo basado en más compradores o más visitas no expresa exactamente el mismo comportamiento que otro explicado por carritos algo más cargados.
Scanntech resume el fenómeno señalando que la facturación crece por encima del volumen debido al aumento del precio promedio y a la mayor cantidad de unidades por ticket.
Alimentos concentran casi seis de cada diez compras
La composición del consumo también muestra diferencias.
Los alimentos representan 57,8% del volumen relevado y aumentaron 1,5% durante los primeros siete meses del año. Las bebidas, con una participación de 22,1%, crecieron 1,2%.
Entre ambas familias concentran cerca del 80% del consumo analizado, por lo que su comportamiento explica buena parte del resultado general.
Limpieza avanzó 1%, mientras que cuidado personal apenas creció 0,1%.
Detrás de esos promedios existen movimientos todavía más marcados.
Dentro de alimentos, los productos de copetín aumentaron 12,2%, los aderezos 4,7%, los productos frescos 3,6% y los productos incluidos por Scanntech dentro de “canasta básica” 2,3%. Los lácteos permanecieron prácticamente estables, con un incremento de apenas 0,1%, mientras infusiones (-0,1%) y congelados (-0,3%) retrocedieron.
En bebidas aparece otra diferencia: las bebidas sin alcohol crecieron 1,3%, mientras las alcohólicas cayeron 1,9%.
Cuidado personal muestra uno de los panoramas más heterogéneos. Los productos para bebés aumentaron 6%, cuidado oral 2,3% y cuidado capilar 1,7%. En sentido contrario, higiene cayó 1,9% y cosmética 2,7%.
Del carrito cotidiano a los nichos que más crecen
Las categorías con mayores incrementos aportan otra mirada, aunque requieren cautela: un crecimiento porcentual elevado no significa necesariamente que esos productos tengan un peso importante dentro del gasto total.
Las barras de cereales encabezan los aumentos registrados por el informe, con 60%, seguidas dentro de alimentos por pizzas congeladas (21%), café en cápsulas (15%), tortillas de harina (12%) y snacks salados (12%).
En cuidado personal sobresalen los cepillos dentales, con 28%, y en limpieza las bolsas para residuos, con 15%.
Estos porcentajes permiten detectar cambios dentro de categorías específicas, pero no deben confundirse con los motores principales del consumo. Una categoría pequeña puede crecer con rapidez y continuar representando una fracción reducida de las compras.
El mapa del consumo muestra diferencias dentro del país
La recuperación tampoco tiene la misma intensidad en todo Uruguay.
El mapa presentado por Scanntech ubica los mayores crecimientos acumulados en las zonas Salto-Paysandú, Artigas-Rivera y Maldonado, con variaciones cercanas al 4%.
Otras regiones presentan avances menores e incluso aparece una zona con una contracción de 1%. El informe no ofrece en esa lámina datos departamentales individuales para todos los departamentos, sino agrupaciones territoriales, por lo que no corresponde atribuir esas variaciones a cada departamento por separado.
En Montevideo, las diferencias son reducidas: los ocho municipios presentan aumentos que van desde 0,8% hasta 1,3%.
¿Qué está pasando con el bolsillo?
Los números del consumo adquieren otra dimensión cuando se observan junto con el contexto económico incluido en el propio informe.
El Producto Interno Bruto creció 0,9% interanual en el primer trimestre de 2026, después de que la economía uruguaya cerrara 2025 con una expansión de 1,8%.
La inflación interanual se ubicó en 4,27% en julio, mientras el salario real registró en junio un crecimiento de 0,9% frente al mismo mes de 2025. El desempleo, por su parte, se situó en 7%.
Hay un dato que merece atención: el crecimiento interanual del salario real había alcanzado 2,3% en marzo, pero descendió posteriormente hasta 0,9% en junio.
El informe no demuestra una relación causal entre esa desaceleración salarial y el comportamiento de las compras. Sí permite observar que el consumo crece en un escenario donde el poder adquisitivo continúa aumentando en términos interanuales, pero a un ritmo menor que meses atrás.
Una recuperación que todavía no es un boom de consumo
La fotografía que dejan los primeros siete meses de 2026 tiene más matices que una simple comparación entre números positivos y negativos.
Los hogares están comprando 1,1% más en volumen que un año atrás. También llevan más unidades por ticket y todas las grandes familias de productos terminan el período en terreno positivo.
Pero el crecimiento es reducido. El flujo por punto de venta disminuye, el cuidado personal permanece prácticamente sin cambios y existen diferencias importantes entre productos y regiones.
Además, de cada 3,3 puntos porcentuales que aumentó la facturación, solo una parte puede asociarse a una mayor cantidad de bienes vendidos: los precios promedio también subieron.
Por eso, los datos de Scanntech describen mejor una expansión moderada del consumo masivo que una aceleración generalizada.
La señal positiva está en que el volumen efectivamente crece. El interrogante para los próximos meses será si ese avance consigue ganar velocidad y extenderse entre categorías y territorios, o si el consumo uruguayo termina 2026 moviéndose en torno a las tasas moderadas observadas hasta julio.
