Una llave cambió de manos en el escenario del Bastión del Carmen. El gesto fue simbólico, pero detrás había algo más concreto: un padrón, una escritura y el compromiso de levantar allí una sede de la Universidad de la República.
La Intendencia de Colonia formalizó este jueves la donación a la Udelar del padrón número 14.496, correspondiente a una parte del predio de la antigua Sudamtex, en Colonia del Sacramento. La operación se realizó mediante una “donación modal”, una modalidad que vincula el traspaso del inmueble con un destino determinado: la instalación y el funcionamiento de la sede universitaria.
El acto cerró una etapa de gestiones políticas e institucionales iniciada años atrás, pero no representa el final del proyecto. En realidad, marca el comienzo de su fase más exigente.
Colonia ya tiene carreras universitarias públicas y estudiantes cursando en su territorio. Lo que todavía necesita consolidar es una estructura permanente, con infraestructura propia, docentes radicados, servicios universitarios y una oferta capaz de crecer de acuerdo con las necesidades sociales y productivas del departamento.
La firma asegura el lugar donde esa construcción deberá comenzar.
Un acuerdo que trasciende la entrega de un terreno
El intendente Guillermo Rodríguez y el rector de la Udelar, Héctor Cancela, encabezaron el acto, acompañados por autoridades universitarias, legisladores de diferentes partidos, integrantes del gobierno departamental, docentes, estudiantes y representantes de instituciones locales.
La amplitud política de la convocatoria no fue un elemento menor. En sus intervenciones, Rodríguez, Cancela y el exintendente Carlos Moreira insistieron en que el proyecto atravesó administraciones y reunió respaldos de distintos sectores.
Esa continuidad constituye uno de los principales valores del acuerdo.
La instalación de una sede universitaria demanda plazos que difícilmente coinciden con un solo período de gobierno. Requiere decisiones presupuestales nacionales, aportes departamentales, obras, equipos docentes y una planificación académica que debe sostenerse más allá de las autoridades circunstanciales.
La presencia en el acto de representantes de diferentes partidos buscó transmitir precisamente esa señal: la sede de la Udelar pretende presentarse como una política del departamento y no como la realización exclusiva de una administración.
El proyecto había registrado un paso decisivo en 2023, cuando se obtuvieron recursos para avanzar con el desarrollo universitario en la región suroeste. La Udelar comenzó a dictar carreras en Colonia y Soriano en 2025, dentro de una estrategia de expansión territorial que busca cubrir una de las regiones del país donde la Universidad mantenía una presencia institucional más limitada.
De una solución provisoria a una institución permanente
Antes de firmarse la donación, la Intendencia y la Universidad formalizaron un comodato sobre los salones que la comuna proporciona en el estadio Profesor Alberto Suppici.
Los dos documentos responden a momentos diferentes de un mismo proceso.
El comodato permite sostener el funcionamiento actual. La donación del terreno, en cambio, proyecta una institución de largo plazo.
Hasta ahora, la presencia universitaria en Colonia se apoya en espacios facilitados para el dictado de clases. Ese esquema hace posible comenzar las actividades, pero presenta límites: condiciona el crecimiento de la matrícula, dificulta la instalación de laboratorios y bibliotecas y reduce las posibilidades de desarrollar investigación, extensión y vida universitaria.
Una sede no es solamente un edificio con salones.
Para que exista una implantación universitaria consolidada se necesitan espacios de estudio, oficinas administrativas, equipos académicos, servicios de bienestar, accesibilidad, conectividad y condiciones para que docentes y estudiantes permanezcan en el territorio.
También se requiere una identidad institucional propia. Una comunidad universitaria no se forma únicamente asistiendo a clases; se construye con intercambio entre carreras, actividades culturales, proyectos de investigación y trabajo con organizaciones sociales y productivas.
La entrega del predio permite comenzar a imaginar esa escala.
La transformación de la ex Sudamtex
La ubicación elegida incorpora además un componente histórico.
Durante décadas, Sudamtex fue una referencia industrial para Colonia del Sacramento. La antigua planta estuvo vinculada al empleo, a la actividad económica y a una etapa de desarrollo fabril que dejó una marca profunda en la memoria de la ciudad.
La futura instalación de la Udelar introduce una reconversión del lugar: una parte del espacio que estuvo dedicado a la producción industrial deberá transformarse en infraestructura educativa.
No se trata solamente de reutilizar un inmueble. El cambio expresa una transición en el tipo de desarrollo que el departamento busca promover.
Donde antes hubo una fábrica, se proyectan aulas, espacios académicos y circulación de estudiantes. El conocimiento pasa a ocupar un territorio asociado históricamente al trabajo industrial.
Moreira señaló durante el acto que se analizaron 14 posibles ubicaciones antes de alcanzar el acuerdo por el predio. También recordó que la Intendencia había realizado una inversión de 700.000 dólares para adquirirlo, una cifra que, según el exintendente, debe medirse por su impacto educativo y no solo por su valor inmobiliario.
El comunicado no precisa qué proporción del terreno total corresponde al padrón donado ni cuál será el costo estimado de las obras universitarias. Esos datos serán necesarios para evaluar la dimensión completa de la inversión.
Estudiar sin abandonar el departamento
El argumento central repetido durante el acto fue la posibilidad de que jóvenes de Colonia y de otros puntos de la región puedan acceder a estudios universitarios sin trasladarse definitivamente a Montevideo.
La concentración de la educación superior en la capital ha tenido consecuencias económicas, familiares y demográficas para el interior. Para numerosas familias, el acceso a una carrera no depende únicamente de aprobar los estudios: también exige financiar alojamiento, alimentación y transporte en otra ciudad.
Una sede próxima no elimina todas esas dificultades, pero modifica las condiciones de acceso.
Puede permitir que más estudiantes comiencen una carrera, que otros compatibilicen el estudio con el trabajo y que quienes tienen responsabilidades familiares no deban abandonar su localidad para continuar su formación.
La Udelar identifica actualmente una oferta de enseñanza en la sede Colonia de la región suroeste que incluye carreras y trayectos de diferentes áreas, entre ellos el Tecnólogo en Administración y Contabilidad, la Tecnicatura Universitaria en Bienes Culturales y Analista en Computación.
Rodríguez destacó que la actividad comenzó con tres carreras, pasó a cuatro y podría incorporar nuevas opciones. Esa expectativa, sin embargo, dependerá de la disponibilidad presupuestal, de la demanda estudiantil y de la capacidad de la Universidad para integrar equipos docentes.
La cercanía geográfica tampoco garantiza por sí sola una verdadera democratización. Para que la sede tenga alcance departamental y regional deberán considerarse el transporte, los horarios, las becas y las condiciones de estudiantes que viven en Carmelo, Nueva Palmira, Rosario, Nueva Helvecia, Juan Lacaze, Tarariras y localidades rurales.
Colonia del Sacramento será el punto de instalación, pero el desafío consiste en que la sede no quede limitada a quienes pueden trasladarse diariamente hasta la capital departamental.
Una región universitaria todavía en construcción
La Udelar organizó su expansión en Colonia y Soriano bajo la denominación de Región Suroeste. Esa estructura reconoce que el proyecto no debe evaluarse únicamente desde los límites de cada departamento.
Colonia mantiene vínculos económicos, educativos y de movilidad con Soriano y San José. La posibilidad de coordinar ofertas entre distintas ciudades puede evitar la duplicación de recursos y permitir que cada sede desarrolle áreas específicas.
La Universidad ya presenta su oferta del interior mediante una organización regional y diferencia las sedes de Colonia y Soriano dentro de ese esquema.
El modelo puede generar circulación de estudiantes y docentes entre departamentos, así como proyectos asociados a las características de la zona: producción agropecuaria y lechera, turismo, patrimonio, logística, tecnología, administración y desarrollo costero.
Pero una región universitaria no se consolida únicamente con un nombre administrativo. Necesita presupuesto, equipos de gestión, transporte, infraestructura y una oferta académica coordinada.
El terreno donado es una base material. La construcción regional dependerá de las decisiones que se adopten a partir de ahora.
Docentes, investigación y territorio
Otro de los asuntos planteados por el intendente fue la necesidad de que los docentes se radiquen en Colonia.
El señalamiento toca un problema decisivo. Una sede basada exclusivamente en profesores que viajan para dictar una clase puede sostener cursos, pero tiene dificultades para construir actividad académica permanente.
La radicación docente permite orientar estudiantes, desarrollar investigaciones locales, trabajar con instituciones y participar en la vida cotidiana de la sede. También genera empleo calificado y puede atraer profesionales al departamento.
Para Colonia, la presencia universitaria abre posibilidades que exceden la formación de estudiantes.
La Udelar podría producir conocimiento sobre problemas departamentales, trabajar con gobiernos locales, cooperativas, empresas y organizaciones sociales, y aportar capacidades técnicas en áreas como ambiente, producción, patrimonio, salud, informática o gestión pública.
Ese vínculo no surge automáticamente con la inauguración de un edificio. Debe formar parte de la planificación académica.
La diferencia entre tener carreras en Colonia y tener una universidad integrada al territorio estará determinada, en buena medida, por la capacidad de generar investigación y extensión además de enseñanza.
Los pasos que todavía faltan
La ceremonia terminó con un aplauso y con la imagen de un objetivo finalmente alcanzado. Sin embargo, varios aspectos centrales no fueron detallados en la información divulgada.
No se informó el cronograma de construcción, la inversión necesaria, las fuentes de financiamiento ni la fecha prevista para que la nueva sede comience a funcionar.
Tampoco se precisaron las dimensiones del proyecto arquitectónico, su ejecución por etapas o la capacidad estudiantil que se espera alcanzar.
Mientras las obras no estén terminadas, la Universidad continuará utilizando espacios proporcionados por la Intendencia. Rodríguez ofreció además el Frontón de Pelota Vasca para atender eventuales necesidades durante el período de transición.
La donación modal protege el destino educativo del inmueble y formaliza el compromiso territorial. Pero la escritura, por sí sola, no construye una sede.
El avance deberá medirse ahora en presupuesto, proyectos ejecutivos, licitaciones, obras y ampliación académica.
Una oportunidad para cambiar la relación entre Colonia y la Universidad
La importancia del acto no reside únicamente en que la Udelar recibió un terreno.
El acuerdo ofrece al departamento la posibilidad de modificar su relación con la educación superior pública. Hasta ahora, para generaciones de estudiantes coloniense, la Universidad estuvo asociada principalmente con la partida hacia Montevideo. La futura sede podría convertirla en una institución cotidiana del territorio.
Ese cambio puede influir en la permanencia de jóvenes, en la formación de trabajadores, en la generación de conocimiento y en la capacidad del departamento para desarrollar nuevas actividades.
También obliga a evitar expectativas inmediatas. Los efectos de una sede universitaria no se producen de un año para otro. Requieren continuidad política y académica, inversión y evaluación de las demandas reales de la región.
La antigua Sudamtex guarda la memoria de una ciudad industrial. La Udelar llega ahora con la promesa de otro tipo de transformación.
La firma realizada en el Bastión del Carmen colocó esa posibilidad sobre el papel. Lo que ocurra en el predio durante los próximos años determinará si la llave entregada durante la ceremonia abre verdaderamente una nueva etapa para Colonia.
