Por Miguel Guaraglia
El presidente del Plenario de Municipios sostiene que las alcaldías continúan dependiendo de las intendencias para atender emergencias y resolver necesidades básicas. Reclama un fondo que permita actuar ante temporales, cuestiona la falta de coordinación del Gobierno nacional y plantea una revisión de la ley de municipios.
Joaquín Gómez preside el Plenario de Municipios y es alcalde de Dolores. Desde ese lugar representa a un tercer nivel de gobierno que está cerca del vecino, pero que, según advierte, todavía dispone de escasa autonomía.
Los municipios solicitaron a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto recursos extraordinarios para responder ante posibles eventos meteorológicos. Gómez afirma que no necesitan recibir necesariamente el dinero antes de actuar, pero sí contar con la certeza de que los gastos serán respaldados.
La discusión, sin embargo, va más allá de una emergencia. Alcanza el modelo de descentralización, la relación de los municipios con las intendencias y la distancia entre las responsabilidades que asumen y los recursos que reciben.
Pregunta. ¿Qué solicitaron a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto?
Respuesta. Pedimos un presupuesto extraordinario para afrontar las consecuencias que puedan generar los eventos meteorológicos. Los municipios tienen recursos acotados y deben estar preparados para intervenir.
Puede haber daños en la caminería rural, problemas de iluminación, ramas caídas, cunetas desbordadas o bocas de tormenta obstruidas. Algunos municipios ya estamos limpiando cañadas, profundizando cunetas y despejando desagües.
Ojalá no ocurra nada grave. Pero debemos anticiparnos.
P. ¿Los recursos deberían entregarse antes de una emergencia?
R. Lo importante es tener antes la decisión política. Necesitamos saber que podemos actuar y que después esos recursos serán reintegrados.
Un municipio puede destinar dinero para responder de inmediato. Lo que no puede hacer es comprometer sus fondos sin saber si tendrá respaldo.
P. ¿Cómo se distribuiría el dinero entre realidades tan diferentes?
R. No puede existir una distribución idéntica. Cada municipio tiene responsabilidades distintas y los fenómenos no afectan a todo el país de la misma manera.
Algunos municipios mantienen caminería rural. Otros se concentran en el área urbana. Los recursos deberán otorgarse de acuerdo con los daños y las necesidades.
La OPP planteó convocar una reunión con el Sistema Nacional de Emergencias, el Congreso de Intendentes y el Plenario de Municipios. Allí tendremos que definir cómo se comunica cada situación, cómo se ejecutan los fondos y cómo se justifican los gastos.
P. ¿Los municipios pueden responder hoy ante una emergencia?
R. Depende mucho de la relación con el intendente de cada departamento.
Los fondos que llegan desde la OPP no alcanzan para cubrir todas las responsabilidades. Por eso seguimos dependiendo de las intendencias. Cuando existe apoyo y libertad para actuar, la respuesta es más rápida. Cuando no existe, el municipio queda limitado.
P. ¿Para qué alcanzan los recursos ordinarios?
R. Permiten atender el funcionamiento habitual, ejecutar proyectos y realizar determinadas obras. No existe un fondo específico para responder ante una emergencia.
Un municipio puede mantener cunetas o desagües durante el año. El problema surge cuando ocurre algo extraordinario y debe reaccionar en pocas horas.
P. El vecino suele recurrir primero al alcalde. ¿Los recursos acompañan esa responsabilidad?
R. No siempre.
En el interior la gente sabe quién es el alcalde. Ante una inundación o un problema en un barrio, la primera puerta que golpea es la del municipio.
Somos el nivel de gobierno más cercano. Sin embargo, seguimos teniendo muchas limitaciones. A Uruguay todavía le falta madurez para descentralizar el poder.
P. ¿Qué cambiaría con municipios más autónomos?
R. Podrían responder con mayor rapidez, eficacia y eficiencia.
No se trata de darles poder a los alcaldes. Se trata de mejorar la calidad de vida de la gente. Muchas veces hablamos de obras básicas, no de grandes proyectos: un desagüe, una calle o una respuesta inmediata ante una emergencia.
P. ¿La ley de municipios necesita una revisión?
R. Sí, totalmente.
La ley creó los municipios, pero casi no tuvo modificaciones. Todos los plenarios han intentado avanzar en cambios y ha sido muy difícil.
Se habla mucho de descentralización, pero ese discurso no viene acompañado por decisiones presupuestales.
P. ¿Dónde observa esa contradicción?
R. Se crearon 11 municipios y se mantuvo el mismo presupuesto que existía cuando eran 125. La misma cantidad de dinero pasó a distribuirse entre 136.
Una decisión de crear nuevos municipios debe estar acompañada por recursos. De lo contrario, la descentralización queda únicamente en el discurso.
Hay consenso para hablar de ella. En los hechos, nadie quiere ceder una parte del presupuesto.
P. ¿Qué realidad transmiten los alcaldes de Colonia?
R. Los municipios de Colonia tienen algo positivo: se reúnen, intercambian experiencias y trabajan de manera coordinada. Eso no ocurre en todos los departamentos.
Uno de los principales problemas es la falta de personal. Hay alcaldes que terminan haciendo tareas que debería realizar un funcionario. Ese compromiso es valioso, pero les impide concentrarse en la planificación y la gestión.
Los municipios necesitan una dotación básica de trabajadores y disponibilidad para comprar insumos elementales.
P. En Carmelo se señaló que faltaban materiales para los participantes de Uruguay Impulsa. ¿Qué lectura hace?
R. Que falten bolsas o escobas para que esas personas puedan trabajar es inaceptable. Son situaciones que no deberían ocurrir.
Antes de discutir grandes obras, los municipios deben tener cubiertas las necesidades básicas.
Eso no significa desconocer las obras que realiza la Intendencia de Colonia. He recorrido Carmelo y vi trabajos de pavimentación ejecutados por la comuna, algunos en coordinación con el municipio. Pero una cosa no sustituye a la otra.
P. ¿El pedido por los temporales debió presentarse antes?
R. Sí. Podría haberse gestionado meses atrás.
Como habitualmente estas situaciones se coordinan con las intendencias, pensamos que el mecanismo se iba a activar. En una sesión del Plenario advertimos que todavía no había nada definido y resolvimos presentar la solicitud.
Ahora la prioridad es que la reunión se concrete y que exista una respuesta cuanto antes.
P. ¿Ha faltado diálogo con el Gobierno nacional?
R. Hemos solicitado varias reuniones y no siempre tuvimos respuesta rápida.
El Plenario representa a 136 municipios y a una parte importante de la población. El Gobierno nacional debe comprender la dimensión que tienen los concejos municipales en las ciudades del país.
No lo planteo como una crítica partidaria. Lo diría también ante un gobierno de mi partido. Se trata de dialogar, coordinar y reconocer el papel de los municipios.
P. ¿Dónde se nota la falta de coordinación?
R. Se nota en decisiones que afectan directamente a las localidades y que no son comunicadas a los gobiernos municipales.
Puede ocurrir que un municipio pavimente una calle y que al año siguiente OSE la rompa para hacer una obra. Después hay que pavimentarla otra vez.
Ese dinero siempre lo paga la gente. La falta de planificación genera gastos innecesarios y demora las soluciones.
P. ¿Qué debería cambiar primero?
R. El Gobierno nacional debe escuchar a los municipios antes de tomar decisiones que afectan a las localidades.
Necesitamos coordinación, recursos y capacidad de respuesta. La descentralización no puede consistir solamente en crear municipios. También debe darles herramientas para gobernar.
