Foica dice que hay avances en la negociación por el frigorífico de Tarariras, pero cuestiona la presión sobre los trabajadores

El presidente de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines, Martín Cardozo, afirmó que el sindicato está “cerca de un acuerdo” con Marfrig por la situación del Frigorífico Establecimiento Colonia. Sin embargo, sostuvo que la propuesta empresarial combina reducción de plantilla, rebaja salarial y seguro de paro, una fórmula que desde la mirada sindical fue calificada como “extorsión”.

La negociación por el futuro laboral de los trabajadores del Frigorífico Establecimiento Colonia, en Tarariras, atraviesa una etapa decisiva. El presidente de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica), Martín Cardozo, informó que existen avances en las conversaciones entre el sindicato Alpec y la empresa Marfrig, aunque cuestionó con dureza las condiciones en las que se desarrolla el intercambio.

En un video difundido en sus redes sociales, Cardozo afirmó que las partes están “cerca de un acuerdo”, pero aclaró que ese eventual entendimiento no responde a una situación elegida por los trabajadores, sino a un escenario de fuerte presión laboral. Según su relato, la empresa planteó una reestructura que incluye una reducción de personal y cambios salariales, en un contexto en el que parte de la plantilla se encuentra afectada por el seguro de paro.

El conflicto en la planta de Tarariras viene desde meses atrás. En marzo, medios locales informaron que Marfrig había planteado una reestructura con reducción de personal y cambios en la forma de remuneración de algunos sectores. En mayo, el gobierno otorgó un seguro de paro especial para 530 trabajadores del frigorífico que no reunían los jornales necesarios para acceder al régimen común, mientras otros 300 ingresaron al seguro general.

La lectura sindical: negociar bajo presión

Cardozo sostuvo que los trabajadores comenzaron a negociar prácticamente desde el inicio del período de licencia, sin haber podido gozar de ese descanso. Según expresó, la empresa ya había comunicado entonces su intención de avanzar en una reestructura salarial y reducir la plantilla en unos 120 trabajadores.

Desde la perspectiva sindical, el punto central no está solo en el contenido de la propuesta, sino en el marco en el que se discute. Cardozo afirmó que aceptar una rebaja salarial y la salida de trabajadores como condición para volver a la actividad configura una forma de presión inaceptable.

“Si a vos te plantean que aceptes una rebaja de salario y despido de compañeros a cambio de volver a trabajar, eso es extorsión”, dijo el dirigente sindical.

La expresión es fuerte y fue utilizada por Cardozo como caracterización política y sindical del conflicto. La empresa no fue citada en el video con una respuesta específica a esta última acusación. En antecedentes de la negociación, la posición atribuida a Marfrig fue que la planta no resultaba viable en las condiciones actuales de funcionamiento y con la dotación existente, según publicaciones locales sobre instancias anteriores ante el Ministerio de Trabajo.

El rol de Alpec y la organización interna

Más allá de la denuncia, Cardozo destacó la actuación de la directiva de Alpec y del conjunto del sindicato en la negociación. Señaló que, aun en condiciones adversas, los representantes de los trabajadores lograron sostener una discusión que, a su entender, evitó un escenario más grave para la plantilla.

El dirigente sostuvo que, sin organización sindical, la consecuencia podría haber sido una reducción mayor de puestos de trabajo y la pérdida del convenio colectivo. En su lectura, la existencia de una estructura gremial permitió limitar daños, ordenar la negociación y mantener un canal institucional de diálogo.

Ese aspecto es relevante para entender el tono del mensaje. Cardozo no presentó el posible acuerdo como una victoria plena, sino como el resultado de una negociación defensiva. En otras palabras, el sindicato no aparece buscando una mejora de condiciones, sino intentando evitar un deterioro mayor en el empleo y en los ingresos.

Seguro de paro, reestructura y empleo en el interior

El uso del seguro de paro ocupa un lugar central en la crítica sindical. Cardozo anunció que la Foica pretende denunciar formalmente lo que considera un “uso y abuso” de ese mecanismo por parte de multinacionales, y planteó la necesidad de discutir un proyecto de ley que limite determinadas prácticas.

El seguro de paro es una herramienta prevista para atender situaciones de suspensión o reducción de actividad. Sin embargo, desde la mirada sindical, el problema aparece cuando ese instrumento se combina con negociaciones que condicionan el retorno al trabajo a la aceptación de despidos o rebajas salariales.

La situación adquiere una dimensión particular en el interior del país. En localidades como Tarariras, una planta frigorífica no representa solamente una unidad productiva: también concentra ingresos familiares, consumo local, actividad de servicios y estabilidad social. Por eso, cualquier reducción significativa de puestos de trabajo tiene efectos que exceden a la empresa y al sindicato.

Cardozo lo planteó en esos términos al remarcar “todo lo que significa” cambiar trabajo por seguro de paro, especialmente en el interior.

Un posible acuerdo con costos

El presidente de Foica insistió en que la negociación está cerca de una salida, aunque remarcó que no se trata de un proceso sencillo. Según dijo, la última propuesta podría permitir cerrar un convenio colectivo y acelerar el regreso de los trabajadores a la planta.

La clave está en que el eventual acuerdo no eliminaría la tensión de fondo. De acuerdo con las palabras de Cardozo, el sindicato estaría dispuesto a considerar concesiones “dolorosas” para preservar la mayor cantidad posible de puestos y asegurar la reapertura laboral. Ese tipo de negociación revela una correlación compleja: los trabajadores buscan volver a trabajar, pero al mismo tiempo intentan evitar que la reestructura implique una pérdida estructural de derechos.

La situación del Frigorífico Establecimiento Colonia expone, así, un conflicto más amplio en la industria: cómo se procesan las reestructuras empresariales, qué margen tienen los sindicatos para defender empleo y salario, y qué papel debe cumplir el Estado cuando las negociaciones se desarrollan bajo el impacto del seguro de paro.

Por ahora, el mensaje sindical combina dos señales. La primera es de expectativa: existe la posibilidad de llegar a un acuerdo. La segunda es de denuncia: para Foica, la negociación se produce bajo presión y debe ser analizada como parte de una práctica que, según Cardozo, se repite en grandes empresas del sector.

El desenlace dependerá de las próximas instancias de negociación. Para los trabajadores, el objetivo inmediato es volver a la fuente laboral. Para el sindicato, además, queda planteada una discusión de fondo: cómo evitar que el seguro de paro y la amenaza de reducción de plantilla se transformen en herramientas permanentes de reestructura laboral.

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